Breve reflexión sobre Louis Althusser
Pública A la hora de encarar la afirmación de Louis Althusser “la ideología interpela al individuo como sujeto”, se ha de tener en cuenta que el filósofo marxista francés considera que el individuo no nace como un sujeto libre sino que es, precisamente, a través de la ideología que se forma y que le hace reconocerse dentro de ella, constituyéndose así en sujeto.
En este caso, la ideología equivale a una estructura que te forma como persona. Por eso, el sujeto no solo obedece a la ideología sino que se reconoce en ella, ya que se ha constituido a través de instituciones como la escuela, la familia, la religión o los medios de comunicación que constituyen los aparatos ideológicos del Estado (AIE) (Althusser, 1970). De este modo, los AIE son las instituciones que aseguran la reproducción de las condiciones de producción a través de la ideología y, en situaciones puntuales, a través de una sutil violencia (Carbonell i Camós, 2017). Desde dicho punto de vista, una institución como la “escuela” no crea sujetos libres, sino más bien ciudadanos de un sistema que aprenderán la sumisión a las reglas del orden establecido. Visto desde una perspectiva marxista se podría decir que los AIE, que forman parte de la superestructura, son claves para la existencia de la cadena productiva que constituye la base del sistema capitalista, ocupando un papel crucial tanto en el funcionamiento de la ideología como en la constitución de la subjetividad.
¿Qué es la ideología para Althusser? No es una percepción directa de la realidad material, sino que es una representación distorsionada o mediada que configura al sujeto ¿Qué supone todo ello respecto a la relación que el sujeto mantiene con sus condiciones reales de existencia? Implica que dicha conexión no se produce de forma directa sino que está filtrada por ideas, creencias y valores. Por eso, la ideología ayuda a que el sistema social se mantenga, ya que hace que las personas acepten su lugar como algo “natural”. Dicha idea conecta con la configuración de la sociedad condicionada expuesta en la novela distópica Un mundo feliz (1932) de Aldous Huxley en la cual la sociedad no se mantiene por la fuerza, sino por el hecho de que los individuos son formados desde el inicio para aceptar su lugar en la cadena social, desear lo que el sistema necesita y vivir sin cuestionarlo. En la novela del escritor inglés la ideología es la que constituyen los sujetos de dicha sociedad los cuales reconocen como natural el orden existente. Todas las clases sociales desde los Alfas a los Épsilons son condicionados biológica y psicológicamente para asumir su función social como si fuera obvia y correcta, negándoles la posible existencia de otras posibilidades. Un condicionamiento que conduce a la naturalización de lo histórico considerado un rasgo clave identificado por Althusser, donde se presenta como “natural” lo que en realidad es histórico y construido. En Un mundo feliz tanto la jerarquía social, el consumo permanente como la supresión del dolor aparecen como si fueran la forma correcta de vivir.
Judith Butler que considera que la ideología es formadora de subjetividad coincide con Althusser tanto en el hecho de que la ideología produce sujetos como que es la propia ideología la que “interpela” a los individuos como sujetos. De este modo, es la ideología la que constituye al sujeto dentro de un orden social. Por tanto, ello implica que la subjetividad se forma dentro de normas sociales previas. En dicho proceso de construcción del sujeto a través de la ideología, se ha de tener en cuenta un concepto clave como la “interpelación”. Althusser considera que es la ideología la que “nos llama” o “nos reconoce”. En este caso, nosotros respondemos a esa llamada y nos identificamos con él. Es justo en dicho momento, que nos constituimos como sujetos. De ello, se deriva que nuestra forma de pensar, activar y sentir está profundamente medida por el contexto social. La expresión máxima sería la sociedad de Un mundo feliz donde el sistema se encuentra plenamente interiorizado en el sistema dominante en todos los sujetos que la constituyen. Es un sistema donde todo está organizado para reproducir sus condiciones de existencia sin que exista el menor tipo de disidencia en una sociedad basada en el condicionamiento biológico mediante el método Bokanovsky, en una educación reducida a simple programación, a métodos pavlovianos e hipnopedia, en el liberalismo sexual y el hedonismo de una sociedad plenamente consumista y en la felicidad química a través del soma que elimina cualquier resquicio de malestar que pueda conducir a una actitud crítica contra el sistema. De este modo, la ideología soterrada ha dado forma a sujetos que se encuentran totalmente “sujetados” por un sistema que les ha configurado completamente y ante su interpelación se identifican totalmente con él.
Una cuestión fundamental después de admitir la afirmación de Althusser es plantearnos si a pesar de que somos sujetos configurados por una determinada ideología ¿podemos crear espacios genuinos que no respondan a los condicionamientos de las ideologías que nos configuraron como sujeto? ¿Es posible un resquicio de libertad? ¿Pueden ser válidas las propuestas de libertad Judith Butler apoyadas sobre la repetición desviada, la resignificación y la resistencia?
Bibliografía:
Butler, J. [Judith] (2010). “Introducción”. Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Ediciones Catedra, Universitat de València, pp. 11-145 ISBN: 84-376-1939-4.
Carbonell i Camós, N. [Neus] (2017). Módulo 1: Cultura y subjetividad. Materiales FUOC: Barcelona. PID_00248610. [Consultado en marzo 2026]: https://materials.campus.uoc.edu/daisy/
Materials/PID_00248610/html5/PID_00248610.html
Huxley, A. [Aldoux] (2004). Un mundo feliz y Revisitación a un mundo feliz. Edhasa: Barcelona.
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