Las huellas de Nosotros de Yevgueni Zamiatin en Un mundo feliz y 1984
Pública Nosotros (1921) de Yevgeni Zamiatin (1884-1937) supuso una autentica precursora respecto a las novelas distópicas del s. XX, dejando su huella en los dos grandes referentes del siglo pasado constituidos por Un mundo feliz (1932) de Aldoux Huxley (1894-1963) y 1984 (1948) de George Orwell (1903-1950).
Entre los motivos destacados en Nosotros sobresale el vinculado con el totalitarismo y la aspiración del control absoluto por parte del Estado, adelantándose en ello a la novela de Orwell. La sociedad imaginada por Zamiatin se encuentra controlada por un Estado Único gobernado por el Bienhechor, líder que encarna el Bien absoluto. En la novela se muestra un totalitarismo que aspira a un control pleno, por ello, intenta reglamentar todos los aspectos de la vida cotidiana abarcando con ello tanto los horarios, las relaciones humanas, el trabajo como los propios pensamientos. En este caso, el individuo carece de libertad real siendo engullido por el Nosotros constituido por la sociedad. El control llega hasta tal punto que es el Estado quien decide la felicidad de sus ciudadanos.
La obra de Zamiatin coincide con la de 1984 en la supresión de la individualidad. Los ciudadanos no tienen nombres, sino que son meramente números como es el caso del protagonista reconocido como D-503. Con ello, el Estado pretende que la identidad personal se diluya en la colectividad. El “yo” es una enfermedad que debe ser erradicada por el “nosotros”.
El Estado aspira a una vigilancia constante de la ciudadanía hasta el punto de que la ciudad está construida con muros y edificios de vidrio con el objeto de que el individuo carezca de cualquier tipo de vida privada. Nada escapa a la mirada de los otros haciendo que el control social sea permanente.
Nosotros refleja una sociedad que lleva el racionalismo al extremo, lo que desemboca en una deshumanización total. La lógica matemática rige la vida idealizándose la exactitud, la previsibilidad y la uniformidad. Frente a un racionalismo al límite, tanto las emociones, la imaginación y el deseo son vistos como defectos peligrosos.
Frente a dicho control social, se rebelará D-503 que descubre la pasión, el amor y la imaginación gracias a I-330. De este modo, surge un conflicto latente entre razón impuesta y libertad interior que acabará constituyendo uno de los motores principales de la narración.
Debido al control tecnológico y matemático, la ciencia se transforma en un instrumento de opresión. El Estado utiliza la tecnología y la medicina para asegurar la obediencia intentando con ello eliminar tanto la imaginación como todo lo que pueda suponer azaroso.
Nosotros funciona como una advertencia contra los sistemas que sacrifican la libertad individual en nombre de la igualdad o la felicidad colectiva. En este caso, era una advertencia hacia la deriva que estaba tomando la revolución bolchevique. A través del conflicto entre individuo y Estado, Zamiatin plantea la siguiente cuestión: ¿Puede existir felicidad sin libertad? Dicha cuestión también será central en Un mundo feliz de Aldous Huxley.
¿Cómo influyó Nosotros en Un mundo feliz?
A pesar de que hay puntos de contactos evidentes entre ambas novelas, es difícil discernir hasta qué punto influyó la novela de Zamiatin en Huxley.
Tanto Nosotros como Un mundo feliz coinciden en la sociedad planificada y en la supresión del individuo que hace que el ciudadano esté totalmente subordinado al sistema. En ambas sociedades, la estabilidad social es el valor supremo siendo la libertad vista como una auténtica amenaza ¿Cuál es la diferencia que se da entre ellas? Mientras que el Estado Único de Nosotros impone uniformidad matemática; en cambio, en Un mundo feliz, la uniformidad viene dada a través de la biología y la psicología, produciéndose un condicionamiento que viene dado desde el nacimiento.
El ser humano es tratado como una ingeniería donde todo debe ser regulado y controlado. En Nosotros, la medicina elimina la imaginación mediante una operación. En cambio, en Un mundo feliz, los seres humanos son diseñados en laboratorios y condicionados para aceptar su lugar social. Con ello, ambas obras plantean que la ciencia pueda convertirse en herramienta de dominación.
La gran diferencia entre las dos novelas se encuentra en cómo cada una de las sociedades lleva a cabo los mecanismos de control. En Nosotros predomina el control por dolor a través de la vigilancia y el miedo, la represión directa y la obediencia forzada; en cambio, en Un mundo feliz el control viene dado por el placer y la satisfacción mediante la distracción constante y la conformidad voluntaria. En Un mundo feliz no hace falta prohibir, ya que las personas no desean rebelarse al estar anestesiadas por el consumo, el entretenimiento y la droga a través del soma.
En los sistemas de ambas novelas, el peligro para acabar con la estabilidad creada es la conciencia individual. En el caso de D-503 despierta gracias al amor y la pasión. En Un mundo feliz, es el “Salvaje” quien representa la experiencia profunda del dolor, el arte y la espiritualidad. Según ambas sociedades, la imaginación y la emoción intensas son incompatibles con la estabilidad total. Cualquier cambio, puede suponer que se derrumbe todo el andamio social.
La diferencia en la filosofía central de ambas novelas es que Zamiatin teme una dictadura de la razón absoluta; en cambio, Huxley denuncia una dictadura del bienestar superficial. Nosotros muestra un mundo donde la libertad es aplastada; en cambio, en Un mundo feliz se vuelve irrelevante.
¿Cuales son los paralelismos entre Nosotros y 1984?
Ambas novelas reflejan un Estado totalitario. Mientras que en Nosotros el poder está encarnado en el Bienhechor, figura absoluta e incuestionable, su equivalente en 1984 es el Gran Hermano, líder omnipresente de INGSOC. En ambos casos, el poder no solo gobierna conductas, sino la realidad misma. Tanto en Nosotros como en 1984 se dan una vigilancia permanente. En Nosotros, la ciudad de cristal simboliza la transparencia obligatoria a la que se encuentra sometida el individuo. En 1984 son las telepantallas las que vigilan constantemente a los ciudadanos. En ambas sociedades eliminan la privacidad como condición para la obediencia. Todo ello apunta a la supresión del yo. A través de un número, se representa la negación de la identidad en la sociedad de Nosotros; sin embargo, aunque Winston Smith conserva un nombre, el Partido busca vaciarlo interiormente. En ambas obras, el conflicto central es el despertar de la conciencia individual frente al sistema totalizador.
Uno de los modus operandi en ambas novelas es la manipulación de la verdad. Mientras que en Nosotros, el Estado Único define lo que es racional y verdadero; en cambio, en 1984, el Partido reescribe el pasado y controla el lenguaje mediante la neolengua. En ambos casos, la verdad deja de aspirar a ser objetiva, dependiendo en última instancia del poder.
Si 1984 muestra el terror político del totalitarismo; en cambio, Nosotros añade una dimensión filosófica profunda al plantearse ¿Qué ocurre cuando la razón matemática se convierte en religión? Zamiatin no solo critica el poder político, sino la pesadilla de una sociedad perfectamente calculable.
¿Qué modelos de dominación exponen Nosotros, Un mundo feliz y 1984?
Tanto Nosotros como Un mundo feliz y 1984 constituyen las tres principales referencias de la novela distócica del s. XX. A pesar de sus paralelismos, cada una presenta un modelo distinto de dominación ¿Cuáles son? En Nosotros, el peligro es creer que la sociedad pueda convertirse en una ecuación perfecta. A través de la importancia que han ganado los algoritmos mediante la revolución digital dicha percepción se encuentra de radiante actualidad. En la sociedad imaginada por Zamiatin, el Estado Único elimina el caos humano (pasión, libertad, imaginación) para garantizar a cambio estabilidad. El gran problema es el exceso de racionalismo que acabará dominando todos los aspectos de la vida cotidiana. En este caso, Orwell apunta a la tiranía del poder. En 1984, el poder no busca la felicidad ni el orden perfecto, sino que busca el poder por el poder mismo. El Partido controla el pasado, el lenguaje y la verdad con el objetivo de instaurar el totalitarismo político absoluto. Por último, Huxley ahonda en la tiranía del placer. En Un mundo feliz no hace falta violencia constante para controlar, ya que las personas están entrenadas, satisfechas y químicamente adormecidas. El problema que se plantea es la pérdida de profundidad humana a cambio de comodidad.
¿Qué diferencia filosófica esencial hay entre las tres novelas? Mientras que Zamiatin teme que sacrifiquemos la libertad en nombre de la lógica (distopía de la razón matemática); en cambio, Orwell teme que el poder destruya la verdad (distopía del miedo político). Y en el caso de Huxley teme que renunciemos voluntariamente a la libertad por comodidad (distopía del placer anestesiante).
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