Caballería roja (Isaak Bábel): la Revolución produce monstruos
Pública A pesar de que los relatos interrelacionados de Caballería roja se sitúan en el periodo del enfrentamiento de la Guerra Civil entre las tropas rojas y el ejército blanco, el autor evita caer en el maniqueísmo tan propio de los escritores del realismo socialista. Bábel pone el acento en la distancia abismal existente entre los ideales que inspiraron el alzamiento revolucionario comunista y los sucesos cruentos inherentes a un conflicto fratricida que trajo consigo desolación y destrucción. Su rechazo a adoptar una postura maniquea responde al intento de plasmar la ambigüedad del ser humano que se debate entre su actitud heroica por alcanzar sus ideales políticos y la crueldad a la que se ve arrastrado para hacerlos realidad. El escritor de Odesa no retrocede a la hora de reflejar la extrema violencia con la que se emplean ambos contendientes cuyas atrocidades recaen sobre los más débiles constituidos por el campesinado ruso y la comunidad judía a la cual pertenecía el autor. Dicha ambigüedad también se recoge en las descripciones de la naturaleza de los territorios soviéticos, donde se amalgaman la belleza con la hostilidad, de tal modo, que se convierte en un personaje más, dejando de lado su presencia como mera espectadora o telón de fondo sobre el cual transcurren las batallas.
Aunque los bolcheviques pretendieron crear una nueva era barriendo toda la historia feudal de Rusia, las huellas de las vivencias pasadas se encuentran latentes en las manifestaciones culturales del pueblo o en las ruinas que van dejando a su pasado los dos ejército, tal y como se muestra en los relatos El cementerio de Kosina y, sobre todo, Berestechko donde el narrador pone en duda el cambio de mentalidad de los campesinos que se verán arrojados a un futuro comunista que pretende romper todos los lazos con la tradición. De ahí que el ejército rojo encuentre oposición entre la población rural, aunque le prometa la liberación definitiva de las estructuras jerárquicas del régimen feudal. Para Bábel, la mentalidad del campesinado eslavo todavía no estaba preparada para aceptar el giro copernicano que suponía la revolución soviética.
Frente al héroe íntegro y popular recurrente en la narrativa que recreaba la Guerra Civil Rusa, Bábel contrapone personajes mucho más humanos capaces, por un lado, de llevar a cabo acciones honrosas y sacrificadas por el bien de la igualdad y el fin de la esclavitud; y, en cambio, tratar con excesiva crueldad a individuos indefensos. Dicha profundización en la forma de ser de los personajes se observa en relatos como Sachka Cristo, Prischepa o Afonka Bida en los cuales se ahonda en la situación personal y en el pasado de los protagonistas con el objeto de humanizarlos y mostrar cómo vivencias pasadas han marcado su temperamento actual.
La cuestión del honor se hará presente en los soldados soviéticos que aceptan su muerte por el triunfo de los ideales revolucionarios dando su vida por un objetivo que, en principio, supondría la liberación del proletariado ruso. Entre dichos relatos sobresalen La muerte de Dolgushov, en el cual el protagonista afronta su destino con entereza en el instante de su agonía, ya que su sacrificio podrá servir algún día para acabar con todas las injusticias y la explotación entre los hombres, y Afonka Bida que ahonda en el vínculo especial que se establecía entre el caballo y el jinete en el ejército cosaco. Afonka clama venganza contra los polacos por el hecho de haber matado a su caballo en uno de los combates. No obstante, el ejército rojo empleará unos métodos sangrientos que en determinadas ocasiones se aplicarán contra los más indefensos como en el caso de El hijo del rabino donde la fraternidad bolchevique quedará en entredicho cuando se muestre la persecución brutal de la cultura judía que tendrá que soportar los ataques de ambos bandos o en Guedali en el cual sale a relucir el rostro oculto de una revolución que, únicamente, ha dejado tras su paso millares de muertos. Dicha imagen se plasma en El cementerio de Resina cuyas innumerables inscripciones en las tumbas son un reflejo de la omnipresencia de la muerte. Bábel mantendrá su tono crítico a la hora de incidir en el expolio cultural provocado por ambos contendientes, tal y como aparece reflejado en la profanación del templo de Berestechko por parte del ejército rojo.
Si con el paso del tiempo, la literatura se considera una materia a través de la cual acceder a un periodo histórico determinado ya que consigue atrapar la esencia de una época, yendo más allá de la historiografía, los relatos incluidos en Caballería roja logran dicho objetivo a la perfección. En las crueles imágenes y el profundo lirismo que consigue atrapar Bábel, se esconden todas las contradicciones de una revolución que aspiró a la eliminación de la explotación del hombre por el hombre y la cual, desgraciadamente, acabó convirtiéndose en campos de concentración. La esperanza recogida en las mujeres embarazadas, recurrentes en algunos relatos de Caballería roja, como manifestación de la germinación de una nueva época quedó finalmente aplastada por el paisaje de destrucción tras el paso del ejército soviético, como bien se demostró con la implantación de un estado totalitario que pretendió eliminar cualquier oposición o discrepancia respecto a su ideología.
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.