Si esto es un hombre de Primo Levi: la imposibilidad de nombrar el horror del Holocausto
Pública A lo largo de dejar testimonio de sus experiencias en los campos de concentración nazis, Primo Levi rehuye tanto de un estilo épico como de un dramatismo victimista con el objeto de adoptar un tono más neutro que se limite a presentar los hechos acaecidos a través del cual sea el lector quien juzgue lo sucedido. En el escrito de Levi no aparecen casi adjetivos, sino que se dirige a lo sustantivo, ya que las situaciones marcadas por un horror infernal hablan ya por sí solas.
¿Cómo hablar del horror absoluto? ¿Cómo transmitir la degradación que padecieron las víctimas del Holocausto? Levi considera que, tal vez, para expresar dicho horror extremo se necesite un nuevo lenguaje, ya que palabras como “hambre”, “cansancio”, “invierno” tienen un valor muy distinto para los “hombres libres” que para los individuos que padecieron las penalidades de los campos de exterminio. Con el lenguaje, quizá, se informe sobre el horror; pero sólo se pueda transmitir una mínima parte del horror sufrido por las víctimas de los campos de concentración.
Los nazis consideraban la raza aria superior a las demás razas, sobre todo, la judía. Para confirmar su premisa intentaron crear una raza de infrahombres a través del comportamiento atroz con el que trataron a los judíos. Con su trato denigrante pretendieron reducirlos a simples animales amputando en ellos cualquier rasgo de humanidad. De este modo, afianzaron su idea de raza superior, ya que se comparaban con unas personas despojadas de su humanidad, debido a condenarlos a situaciones de vida infrahumanas.
¿Cómo pudieron llegar los alemanes nazis a unos niveles de crueldad casi inimaginables? Se ha de tener en cuenta que el ser humano tiene una parte oscura, ciega que sale a relucir una vez que se han abolido las leyes que limitaban sus impulsos animales: “Las leyes humanas están precisamente para eso: para limitar los impulsos animales”. En los momentos de guerra o de caos, las leyes quedan abolidas y los instintos más bajos encuentran vía libre para salir a la luz. Por eso, según Levi, el fascismo no ha desaparecido del todo, sino que puede aparecer bajo otras formas. De ahí la necesidad de dejar testimonio sobre toda la crudeza de los campos de exterminio, ya que pueden aparecer en otras circunstancias históricas y disfrazadas en otros talantes.
El poder suele manipular la realidad a través del lenguaje. Los campos de exterminio no fueron una excepción, de ahí, que en el lenguaje oficial se hablase de “campos de reeducación” en vez de “campos de exterminio”, de “solución final”; y no de “exterminio”, de traslado; y no de “deportación”, de “tratamiento especial”; y no de “matanza de gas”.
En las grandes catástrofes provocadas por la propia humanidad nunca se puede enfocar la culpabilidad sobre un único hombre, sino que los verdaderos responsables deben apuntar a la gran mayoría que se deja llevar. Tal y como subraya Levi, “los monstruos existen pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir”.
Dentro de su experiencia del horror del Holocausto, la escritura apareció como una necesidad para Primo Levi. La experiencia del lager fue lo que le obligó a escribir, narrar el horror de su experiencia con la intención de que fuera fundamental para que no se volviera a repetir. Levi era consciente de que habían desaparecido los nazis; pero, no el fascismo, ya que la cara más oscura de la humanidad puede volver a aparecer.
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.