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¿El Antropoceno puede ayudar a entender el planeta Tierra como una entidad global?

Pública

El concepto de Antropoceno va ligado estrechamente con la idea de globalidad, sobretodo, si lo entendemos como una etapa geológica de transformación del planeta a través del influjo de la humanidad. Las repercusiones ocasionadas por el hombre como la pérdida de la diversidad genética, la transformación de los ciclos y superficie del planeta así como el calentamiento global (Urrego, 2022) no sólo afectan a zonas geográficas concretas sino tienen una repercusión planetaria.

El concepto global de Antropoceno alcanza un mayor grado de incidencia depende si ubicamos su inicio o bien en 1610 cuando ya comenzó a hacerse evidente los cambios producidos por los intercambios entre el Viejo y el Nuevo Mundo, o bien en la Revolución Industrial o bien en la Gran Aceleración acaecida en la 2ª mitad del s. XX. Los tres fenómenos históricos indicados están vinculados con una expansión y repercusión de hitos globales.

En 1610 se produce los 1º registros de polen de maíz en Europa o las 1ª muestras de fauna doméstica en América producto del encuentro entre el Viejo y el Nuevo Mundo a través de la Conquista de América (1492). Dicho acontecimiento histórico desembocó en la configuración del 1º mercado de carácter universal donde tuvieron cabida intercambios de todo tipo entre el continente europeo, americano, asiático y africano.

La aparición, consolidación y expansión de la Revolución Industrial surgida en el Noroeste de Europa correrá en paralelo con la consolidación global del Imperio Británico que supuso el triunfo del mercado capitalista en gran parte del planeta que se afianzaría definitivamente con la Gran Aceleración considerada dentro del marco de la 2ª Globalización en la cual se consolidará la sociedad de consumo que fue implantada en la mayoría de regiones del planeta, sobretodo, después de la caída definitiva de la URSS y de todo el bloque soviético. En la Gran Aceleración se producirá tanto la difusión como la aplicación mundial de los avances tecnológicos de la 2ª Revolución Industrial entre los que destacan la cadena de montaje, el motor de combustión, el desarrollo industrial químico, del acero y electrificación, así como la revolución de las TIC, iniciada en la década de los 70 del s. XX, que condujo a un mundo plenamente conectado y globalizado a través de la tecnología informática y las redes de información.

Si entendemos como Paul J. Crutzen que los cambios vinculados al Antropoceno vienen dados por la expansión humana (Crutzen, 2006) entonces entenderemos que Antropoceno y globalización van cogidos de la mano. Dicha percepción global también se da si atendemos a sus posibles consecuencias, ya que se ha calculado que con la emisión actual de CO2 se puede derivar en un aumento de temperatura media mundial de 1´4 a 5´8 ºC o una subida de nivel del mar de 9 a 88 cm (Crutzen, 2006) teniendo influencia en todas las zonas geográficas de la Tierra.

Debido a sus repercusiones planetarias, se exige una estrategia global para lograr la sostenibilidad de los ecosistemas. Dicho espíritu es el que alimenta el Acuerdo de París (12/12/2015) considerado un tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante o su anterior tentativa asociada con el protocolo de Kyoto que consistió en un acuerdo que pretendía reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de origen antrópico que provocan el cambio climático. Entró en vigor en 2005 y constó de dos periodos de actuación: 2008 – 2012 y 2013 – 2020. El fracaso de dicho protocolo ha ocurrido debido a que no lo volvieron a ratificar países como EEUU, Rusia y Canadá, lo que pone de manifiesto que cualquier tipo de medida contra el cambio climático requiere un consenso global para que tenga efectos reales. En el Acuerdo de París, que ha sustituido al Protocolo de Kyoto, se mantiene el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero proyectando su reducción a 0 emisiones para el 2050. No obstante, en 2017 la Administración Trump solicitó su salida de dicho acuerdo la cual fue efectiva en noviembre del 2020. Además, entre los países que no han firmado el Acuerdo de París se incluyen Eritrea, Irán, Irak, Libia, Sudán del Sur, Turquía y Yemen. Si en un principio no colaboran intensamente las máximas potencias emisoras de gases de efecto invernadero constituidas por China (10.065 m de toneladas de CO2), EEUU (5416 Mt), India (2654 Mt) y Rusia (1711 Mt), bien poco se podrá hacer para resolver el asunto del cambio climático, lo que pone de manifiesto que un problema global exige soluciones globales y colaboración entre todos los países. Dicha actitud choca con la mentalidad neoliberal que rige el mercado capitalista actual en el que predomina la competencia y el máximo beneficio económico por encima de cualquier otro tipo de aspecto y de valor.

La actividad humana es en la actualidad global siendo la causa dominante de la mayoría de cambios ambientales contemporáneos (Lewis y Maslin, 2015). Entre dichos cambios destacan el provocado por el proceso Haber Bosch que ha alterado el ciclo global del nitrógeno, la liberación de 555 petagramos de carbono a la atmósfera desde 1750 aumentando el CO2 atmosférico a valores que no se daban desde hacía 800.000 años y la mezcla resultante de biotas a causa del descubrimiento de América. Dentro de la Gran Aceleración destacan los gases halogenados, el pico global de 14C, el polen fósil de los nuevos cultivos modificados genéticamente y los isótopos de plomo en núcleos de hielo. Todos ellos fenómenos que tienen una incidencia a nivel global.

Conceptos como “sistema terrestre”, “metabolismo social” o “cambio climático” que se acostumbran a emplear a la hora de hablar del Antropoceno suelen tener una connotación de globalización, ya que con frecuencia se refieren a un conjunto de interacciones o de intercambios que afectan a un conjunto de sociedades a la vez que su proyección alcanza un valor planetario.

El concepto de Antropoceno se considerará una etapa geológica propia dependiendo de los cambios globales que quedarán grabados en la línea estratigráfica de glaciares, en rocas o fósiles, lo que constituirá la prueba definitiva de que sus repercusiones no sólo fueron un hecho puntual que se dio en zonas concretas del planeta, sino que dichas marcas geológicas que aparecerán con el paso del tiempo demostrarán su repercusión mundial y sus consecuencias por un largo periodo de tiempo. Con ello, saldrá a luz que el Antropoceno constituyó una etapa que se inició y se desarrolló a través de las distintas globalizaciones humanas que apuntaban a explotar cada vez más los recursos del planeta a la vez que conectaban todos los puntos geográficos y continentales entre sí. La pregunta por responder, en este caso, será si el Antropoceno será una extensión del Holoceno o se constituirá en una época geológica propia dependiendo de sus repercusiones medioambientales en las próximas décadas

Bibliografía:
Crutzen, P. J. (2006). “The Anthropocene”. En Crutzen, Paul J: Earth system science in the anthropocene. Springer. p. 13-18. ISBN 9783540265900.
Lewis, S. L. y Maslin, M. A. (2015). “Defining the Anthropocene”. Nature. Vol. 519. p. 171-180. ISSN 0028-0836.
Urrego Mesa, A. (2022). El Antropoceno: la huella material del s. XX [en línea]. FUOC. Barcelona. PID_00286095.

 

 

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