La ecocrítica: cuestionamiento de la mirada antropocéntrica
Pública Debido a situaciones irrebatibles a día de hoy como el cambio climático y la conciencia ecológica de nuestro tiempo, han conducido a enfocar desde otras perspectivas las obras artísticas y literarias, tal y como ha ocurrido a través de la ecocrítica. Por ello cabe interrogarse: ¿En qué sentido la ecocrítica cuestiona la mirada antropocéntrica y las relaciones entre cultura y naturaleza?
Tal y como señala Jordi Serrano-Muñoz, la ecocrítica se encarga de estudiar la representación de la naturaleza, del medio ambiente y de los conflictos ecológicos en las manifestaciones artísticas y culturales. Desde sus inicios vinculados con el giro espacial de los años 60 del s. XX, cuestionó la mirada antropocéntrica al replantear exhaustivamente cómo entendemos la relación entre cultura y naturaleza. Dicha corriente interdisciplinaria lleva a cabo un desplazamiento del ser humano como centro, criticando la idea de que la naturaleza sólo existía como recurso para la vida humana. En este caso, sustituye la mirada antropocéntrica por una visión biocéntrica, donde los seres humanos son una especie más dentro de una red de vida independiente a la vez que se reconoce el valor intrínseco de animales, plantas y otros ecosistemas.
Al mismo tiempo, la ecocrítica lleva a cabo una relectura de la cultura cuestionando la división tradicional entre naturaleza y cultura. Por un lado, dicha disciplina muestra que toda la producción cultural desde la literatura como cualquier manifestación artística o filosófica está atravesada por lo ecológico y, por otro lado, focaliza en cómo los textos representan la naturaleza, dotándola de numerosos matices. En este caso, la eliminación de la distinción entre naturaleza y cultura conecta con la concepción de «natura» de Bruno Latour que rechaza la idea de una naturaleza separada, objetiva y totalmente independiente de los humanos. Para Latour, la naturaleza no es un dominio puro y aislado, sino el resultado de interacciones entre humanos y no humanos entre los que incluye animales, tecnologías, objetos y microorganismos, donde la realidad se construye a partir de redes en las cuales participan tanto personas como cosas.
En obras como Nunca fuimos modernos (1991), Latour afirma que la modernidad se basa en una separación artificial entre Naturaleza contemplada de una forma científica y la Sociedad dominada por la subjetividad y su talante humano. El sociólogo francés niega la existencia real de dicha separación al considerar que siempre hemos vivido en mezclas de ambos. Por ello, la naturaleza no es algo que simplemente descubrimos, sino algo que «co-construimos».
La ecocrítica denuncia los discursos de dominación asociados a la mirada antropocéntrica que suele estar ligada a lógicas de control, explotación y dominio sobre la naturaleza. Entre sus funciones se ha encargado de delatar cómo aparecen dichas lógicas en textos culturales y su vinculación con el sistema capitalista, colonialista o el patriarcal, sacando a la luz las jerarquías y explotación existentes. Desde dicho nuevo punto de vista, la ecocrítica ha contribuido a nuevas formas de ética y responsabilidad proponiendo pensar en términos de responsabilidad ecológica, invitando con ello a imaginar formas de vida sostenibles y relaciones más respetuosas con el entorno. Con ello, ha impulsado las humanidades medioambientales promoviendo una concepción de este tipo de conflictos como interdependientes con otras problemáticas sociales como la opresión de género o raza (Serrano-Muñoz, 2024).
Asimismo, los problemas como el cambio climático cada vez más evidente han mostrado la interconexión existente entre lo humano y lo no humano, volviendo a demostrar la conexión entre cultura y naturaleza, poniendo de manifiesto que el ser humano está material y simbólicamente conectado con su entorno natural.
En conclusión, la ecocrítica ha supuesto revisar de forma profunda cómo la humanidad se define en el mundo natural, cómo encajamos e interactuamos con la naturaleza, nuestra capacidad para identificar y revertir conflictos medioambientales (Serrano-Muñoz, 2024), sacar a la luz el colonialismo asociado a la mirada antropocéntrica y poner en entredicho la separación entre el ser humano y la naturaleza que, por ejemplo, en la literatura hispanoamericana se vincularía con el enfrentamiento entre Civilización y Barbarie que fue creado de forma artificial, atendiendo a construcciones ideológicas asociadas al antropocentrismo y a proyectos históricos de dominación sobre territorios y ecosistemas.
Bibliografía:
Latour, Bruno. (2022). Nunca fuimos modernos. Madrid: Siglo XXI
Latour, Bruno. (2020) Natura. Un vocabulari per al futur [vídeo en línea]. Gerard Ortín Castellví. CCCB, 2020. https://www.youtube.com/watch?v=FJPri-WiI1E
Serrano-Muñoz, Jordi. Módulo literatura y espacio. Barcelona: UOC, 2024.
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