El desacoplamiento económico: ¿una quimera o una realidad factible?

Pública

A día de hoy la situación medioambiental de nuestro planeta es ya alarmante al verse superado 6 umbrales de los 9 límites planetarios en cuestión ecológica como son los correspondientes al cambio climático, la integridad de la biosfera, el cambio en el uso del suelo, el uso del agua dulce, el flujo biogeoquímico y la introducción de nuevas entidades, es decir, de sustancias creadas por los seres humanos que no estaban anteriormente en los ecosistemas (Urrego, 2022). Por ello, se hace urgente un desacoplamiento de la economía global con el objeto de revertir la mala salud medioambiental de la Tierra.

Debido a nuestra situación crítica a nivel ecológico, cabría interrogarse si ¿todos los estados atesoran la misma responsabilidad ante dicha situación? ¿Es posible lograr el desacoplamiento de la economía mundial? ¿Existe una alternativa o varias a la economía neoliberal globalizadora que nos ha conducido a la problemática medioambiental actual?

En este informe a través del análisis de la progresión de valores como el consumo interno de materiales per cápita (DMC/Cap), la cantidad anual de materia prima extraída del medioambiente natural (DE), el consumo interior de materiales (DMC), el GDP per cápita y la evolución de la población mundial con datos que van desde 1970 al 2017 se pretende alcanzar una visión pormenorizada de cuáles son los países que acumulan mayor responsabilidad respecto al cambio climático y si algunos de los países han comenzado a dar señales de desacoplamiento económico.

La muestra incluye países con distintos varemos de ingresos teniendo en cuenta los datos del Banco Mundial. Entre los países con altos ingresos (INB per cápita superior a 13.845 $) se han escogido a EEUU, Chile, España, Francia, Australia y Polonia, con ingresos medio-alto (entre 4466 $ y 13.845 $) se han incluido a México, Costa Rica, Brasil y Malasia, con ingresos medio-bajo (entre 1136 $ y 4465 $) a Camerún y la India y, finalmente, con ingresos bajos (menos de 1135 $) se han incluido a Uganda, Mozambique y Etiopía. Todos los países indicados abarcan los distintos continentes del planeta.

Antes que nada, se ha de subrayar que no todos los países contaminan por igual o sufren de forma equitativa las nefastas consecuencias medioambientales provocadas por el sistema económico neoliberal. Para ello, se hace imprescindible encarar la cuestión de ¿cuáles son las principales diferencias en los patrones de consumo por regiones y tipos de materiales?

En primer lugar, se ha de tener en cuenta que desde 1900 hasta 2017 ha aumentado hasta 9 veces la explotación de recursos globales. A pesar de ello, el progreso que lo ha acompañado no ha sido para nada equitativo, sino que debido a las desigualdades se han diseñado, por un lado, espacios “seguros” y, por otro lado, de “marginalidad”, teniendo en cuenta la diferencia respecto a patrones de consumo (Urrego, 2022).

A nivel general, las regiones con más altos ingresos reúnen patrones de consumo más altos, lo que suele equivaler a una mayor explotación de materiales, tal y como se manifiesta en Europa Occidental y América del Norte que a pesar de sumar sólo el 12 % de la población mundial; sin embargo, abarcan el 29 % de extracción mundial de materiales y el 59 % de importaciones acumuladas (Mayer, 2017). A todo ello, se ha de añadir el aumento tanto en la extracción como en el consumo en los países en vías de desarrollo a partir de 1980 como es el caso de Brasil, Chile o la India. En el resto de regiones mundiales, hay un menor porcentaje entre población total y porcentaje de consumo, tal y como aparece reflejado en el Sur de Asia y en el África subsahariana con un 36 % de población mundial y sólo 16 % de materiales extraídos o en América Latina y el Caribe con un 9 % de población y un 12 % respecto a materiales (Mayer, 2017).

Existe una relación estrecha entre el mayor uso de recursos como la biomasa, los combustibles fósiles y minerales de construcción con el índice de bienestar humano y el desarrollo social. En este caso, los países más ricos consumen un promedio de 10 veces más materiales que los más pobres. La cantidad de materias primas extraídas de la tierra aumentó entre los 22 mil m. en 1970 a los 70 mil m. en 2010 (Mayer, 2017). Dicho aumento se ha producido en gran medida en los países con un tradicional consumo alto situados en Europa Occidental y América del Norte, así como en los países en vías de desarrollo que a partir de los años 80 y 90 del s. XX vieron desarrollar tanto sus economías como sus consumos, debido a la expansión del neoliberalismo globalizador. En cambio, el aumento tanto en Asia Occidental como en el Caribe y en África ha sido muy inferior.

Los países en vías de desarrollo consumen más cantidades de materiales para alcanzar el nivel de los países más desarrollados, lo que choca con la aplicación del desacoplamiento de la economía que se había previsto como posible solución al problema actual de sobreexplotación para lograr con ello la mayor desmaterialización posible de toda la economía mundial (Smil, 2014).

Si analizamos el Consumo interno de materiales per cápita (DMC) teniendo en cuenta todos los materiales en el periodo que va de 1970 a 2017 las subidas más significativas recaen en países en vías de desarrollo como Brasil que pasa en 1980 de 12.429 t/cap a 20.6737 t/cap. Dicha senda es seguida por Chile, Australia, India, Malasia y México. Asimismo, el ascenso se ha producido en países con ingresos altos como España y Polonia las cuales vieron modernizadas su economía a lo largo de las décadas que abarca el estudio. En cambio, en países africanos como Camerún el ascenso es más moderado e incluso llega a bajar tanto en Mozambique como en Uganda que pasa de 5.0013 t/cap en 1970 a 3.572 t/cap en 2017. Respecto a los datos de DMC, llega a descender en la economía más potente del mundo constituida por EEUU, sobretodo, a partir del 2006 que pasará de 30.6259 t/cap a 23.7499 t/cap en 2017.

El GPD per cápita nos ayuda a calcular el índice de desarrollo humano y una información parcial sobre la prosperidad de un país al constituir la suma total del precio en el mercado de todos los bienes y servicios finales producidos. En un análisis de los datos disponibles cabe destacar dentro de los países elegidos los que poseen los valores más altos en 1970 como Australia (24.921´96539 USD/cap) y EEUU (25.891´643 USD/cap) continuaban en lo más alto del ranking en 2017 con un aumento considerable en el caso australiano con una cifra de 53.288´8248 USD/cap y en el estadounidense que se mantenía como líder destacado con 57.383´5755 USD/cap. Sin embargo, los valores más bajos en 1970 correspondían a la India, Uganda y Mozambique incluyendo en el 2017 a todos los países africanos del estudio constituidos por Mozambique, Etiopía, Uganda y Camerún. En el caso de la India subió hasta 1832´7706 USD/cap mostrando la tendencia alcista que se dan tanto en los países en vías de desarrollo como Brasil el cual ha ido experimentado un aumento progresivo a partir de 1984 o de Chile, en su caso, a partir de los 90 del s. XX. Al mismo tiempo, la tendencia alcista se dio tanto en España como en Polonia que vieron una transformación de su economía gracias a la transición democrática española como a la entrada en la UE en el caso polaco.

Existe una interrelación entre el uso de recursos y los factores sociales. En este caso, los altos insumos de materiales acumulados equivalen a un nivel de vida más elevado. Sin embargo, el hecho de un mayor consumo no supone una mayor explotación de los recursos propios, ya que los principales países consumidores son los que más
reciben las importaciones procedentes de otros países que son los que al final asumen una mayor repercusión medioambiental como es el caso de la actividad agrícola o el fenómeno de la deslocalización de empresas a países del Sur Global que se inició en los años 80 y 90 del s. XX.

En este caso, tendremos en cuenta la Extracción Doméstica por USD (DE) que constituye la cantidad anual de materia prima (excepto agua y aire) extraída del medio natural de cada país. En 1970 de los países seleccionados, España, Francia y EEUU constituían los que mostraban un valor más bajo respecto al DE; sin embargo, los valores
más altos se concentraban en Mozambique, Uganda, India, Camerún y Brasil. La DE continúa siendo alta en los países que tienen una economía más enfocada a la exportación como es el caso de Brasil y Chile o en los países africanos como Uganda y Mozambique donde gran parte de su insumo procede del entorno natural A pesar de su descenso, el DE sigue siendo alto en los países de bajos ingresos como en los que se hallan en vías de desarrollo, ya que se tiende a emplear una mayor cantidad de materia prima extraída del medio natural, lo que no permite el desacoplamiento ecológico, sino que más bien agrava la situación respecto a la explotación de los recursos naturales.

A pesar de que se ha indicado la necesidad de un desacoplamiento de la economía para no empeorar las condiciones medioambientales con la búsqueda de una mayor producción de bienes y servicios utilizando menos insumos, especialmente de energía, con menores desechos y emisiones, para reducir los impactos ambientales negativos, el aumento del PIB en gran parte de los países ha aumentado la presión medioambiental ya que cuanto más demanda de recursos más generación de residuos (Mayer, 2014).

El panorama actual marca la imposibilidad de alcanzar las tasas de desacoplamiento adecuadas compatibles con los acuerdos climáticos y la equidad del Acuerdo de París, debido a que la sociedad de consumo demanda cada vez un mayor crecimiento económico que también afecta a los países en vías de desarrollo que desean aumentar su nivel de crecimiento económico; cuando, tal vez, la clave se encuentre en la búsqueda de un decrecimiento económico, eso sí, acompañado de un mejor reparto tanto en la explotación de recursos como una moderación en el consumo.

Si consultamos los datos vinculados con el Consumo Interno de Materiales (DMC) que representa la cantidad de materiales usada dentro de la economía que es transformada ya sea en emisiones, desechos o acumulada como stocks se observa un crecimiento importante entre 1970 y 2017 entre el país líder en dicha estadística constituido por EEUU que pasa de 5.999.753.342´6872 t. a 7.832.509.180´6066 t. En 2017 los valores más altos del DMC corresponden a Australia, Brasil, India, Francia, España y al citado EEUU. En cambio, los valores más bajos de dicho periodo hacen referencia a Uganda, Camerún, Costa Rica y Mozambique. A partir de 1980 comenzará a aumentar considerablemente el DMC en Brasil, Chile y la India en el que se iniciará poco a poco su escalada de posiciones en la lista económica mundial, debido al desarrollo de sus industrias y exportaciones, lo que generará un aumento en el consumo de materiales. En el caso, de la India cabe sumar su potencial poblacional que llegó a 1.354.195.680 personas en el 2017. Resumiendo, el Consumo Interno de Materiales afecta en su mayoría a los países de más altos ingresos y a los países en desarrollo que más han escalado en la economía mundial.

En definitiva, analizando todos los datos a partir del informe que reúne 15 países de todos los continentes y de diferentes tipos de ingresos sale a relucir, por un lado, que los países de altos ingresos como EEUU, Francia, Australia o España junto a los más potentes en vías de desarrollo como Chile, Brasil o la India son los que más contaminan, saliendo perjudicados los países con menos ingresos, en este caso, los africanos elegidos en el estudio los cuales no se benefician de la explotación de los recursos terrestres al ser sus recursos destinados a la exportación o de carecer de la infraestructura necesaria
tanto para la explotación de sus recursos como para tomar medidas que mejoren su medioambiente y, por otro lado, los objetivos de Desarrollo Sostenibles apuntados por Naciones Unidas que pretenden lograr resolver las compensaciones entre la expansión del metabolismo social y los efectos negativos para el bienestar humano que da lugar a la injusticia medioambiental se ven amenazados por el hecho de que no se está produciendo freno suficiente ni en el consumo ni en la extracción de materiales en un mercado neoliberal globalizador que únicamente se guía por lograr el máximo beneficio económico posible haciendo imposible el desacoplamiento necesario de la economía mundial. A día de hoy el desacoplamiento de la economía mundial es una auténtica quimera a no ser que se decida por cambiar el sistema global neoliberal por otras alternativas que permitan un mejor reparto y apueste por rebajar tanto la producción como el consumo excesivo.

Bibliografía:
Mayer, A. (Abril 2017). “How Countries´ Resource Use History Matters for Human Well- being? An Investigation of Global Patterns in Cumulative Material Flows from 1950 to 2010″. Ecological Economics. Volumen 134, Pages 1-10.
Smil, V. (2014). “Are We Dematerializing? En: Smil, Vaclav. Making the modern world: materials and demateralization. Chichester, West Sussex, United Kingdom: John Wiley & Sons Inc, p. 119 – 155. ISBN 118697960.
Urrego Mesa, A. (2022). “7. Transición, consumo e intercambio desigual de materiales”. En: Urrego Mesa, A. El Antropoceno: la huella material del s. XX [en línea]. FUOC. Barcelona. PID_00286095.
Urrego Mesa, A. (2022). “8. Límites planetarios y escenarios de contestación”. En: Urrego Mesa, A. El Antropoceno: la huella material del s. XX [en línea]. FUOC. Barcelona. PID_00286095.
Apéndices tablas (1970 – 2017)
1.- Domestic Material Consumption per capita (DMC/cap)
2.- GPD per cápita
3.- Domestic Extraction per USD
4.- DMC Domestic Material Consumption (DMC)

Publicaciones Similares

Deja una respuesta