Hacia una nueva teoría de la Historia en el siglo XXI

Pública

1.- Formación biográfica y disciplinaria de Herman Paul.

Herman Paul (1978), historiador neerlandés especializado en historia de la historiografía y de la religión, está considerado uno de los principales referentes de la nueva hornada de teóricos de la historia de la 2ª década del s. XXI que pretende la renovación de la teoría de la historia a través de la superación de la obra de referentes anteriores como Hayden White (1928-2018), Frank Ankersmit (1945), Mark Day (1945) y Jörn Rüsen (1938), entre otros (1). Dicha nueva generación ha constituido una comunidad epistémica de la cual forman parte Kalle Pihlainen (1969), Jouni-Matti Kuukkanen (1974), Mark Tamm (1973) y Berber Bevernage (1984), entre los miembros más destacados.

Herman Paul ya desde sus inicios investigadores pretendió una superación del narrativismo a través de su tesis doctoral Masks of Meaning Existentialist Humanish in Hayden White´s Philosophy of History (2006) (2) que fue codirigida por su maestro Frank Ankersmit y Chris F. Lorenz. En su faceta educativa obtuvo un puesto de postdoctorado (2006-2011) en la Universidad de Groningen y una cátedra especializada en estudios de secularización (2012-2020). A la vez ha ejercido como profesor invitado en las Universidades de Princeton (2006-2007), Lovaina (2008), Maguncia (2009) y Berlín (2016). En la actualidad, es profesor de Historia de las Humanidades en la Universidad de Leiden y asimismo en su faceta de dirección investigadora destaca el proyecto financiado por NWO-funded (Vici), Scholarly Vices: A Longue Durée History (3).

Respecto a su obra investigadora destacan libros como Hayden White: the historical imagination (2011), La llamada del pasado. Claves de la teoría de la Historia (Zaragoza, Institución Fernando Católico, 2016), How to be a Historian: Scholarhy Personae in Historical Studies, 1800-2000 (Manchester University Press, 2020) y Writing the History of the Humanities: Questions (Bloomsbury Academic, 2022), así como una intensa publicación articulista acompañada de su participación como editor de la revista Tidschrift voor Geschiedenis a la vez que promotor de plataformas de encuentro y debate de la teoría de la Historia como la International Network for Theory of History.

2.- ¿Qué papel representó Herman Paul en la renovación de la Teoría de la Historia desde el inicio del s. XXI?

Desde sus inicios Herman Paul siempre ha apostado por la necesidad de refundación de la teoría de la historia que debía ir acompañada de una revaluación de toda una tradición profesional. En este caso, ha apostado por la construcción de un nuevo horizonte en la Teoría de la Historia, eso sí, teniendo siempre en cuenta una revisión crítica de los maestros de las distintas generaciones de la 2ª mitad del s. XX (4).

¿Cómo ha llevado a cabo dicha refundación de la teoría de la historia? Herman Paul junto a otros investigadores como Kuukkanen se deberían situar en la senda del postnarrativismo en su intento de reflexión sobre la naturaleza de la historia.

Herman Paul considera que la Teoría de la Historia debe dar respuestas a las formas en las que los seres humanos se relacionan con el pasado. No sólo aborda lo que sabemos del pasado, sino también cómo nos sentimos ante él. Es decir, dicha disciplina estudia tanto la realidad histórica y el pensamiento histórico a la vez que el hecho de cómo se relaciona el ser humano en su presente con lo que percibe como su pasado. Para ello sigue la senda de Mark Day y Jörn Rüsen que sintetizaron nuestras relaciones con el pasado en 5 dimensiones: la epistémica, la moral, la política, la estética y la material (5). A partir de ello, el historiador holandés plantea el pensamiento histórico no sólo como la tarea de conocer, sino que también hay que ser consciente de que sirve a la vez a varios propósitos ya sean materiales, estéticos, políticos y morales.

Cuando se desea obtener conocimiento o comprensión sobre la realidad histórica debe predominar la dimensión epistémica la cual abarca tanto el conocimiento (“saber el qué”) como la comprensión (“saber el por qué”) lo cual requiere desentrañar causas, contextos, relaciones morales y políticas que las personas mantienen con el pasado (6). Para conseguir dicha compresión ¿qué es lo necesario que necesita un historiador? En primer lugar, poseer conocimiento del pasado al mismo tiempo que estar familiarizado con las fuentes, poseer opiniones sólidas y ser capaz de establecer conexiones.

En la relación epistémica con el pasado, ¿cómo debe actuar el historiador? Por un lado, debe desechar del trabajo académico toda invención, falsificación y plagio y, por otro lado, exigir que la investigación se centre en la adquisición de conocimiento y comprensión del pasado.A través de ello, Herman Paul marca una nueva dinámica en la cual debe proyectarse las investigaciones históricas en las que se hagan preguntas relativas al conocimiento y compresión del pasado dejando a un lado toda conveniencia política o moral de una determinada interpretación histórica y, a la vez, hay que someter todas las hipótesis e ideas a un proceso de corrección permanente por parte de los demás historiadores y las fuentes y, por último, mantener a cierta distancia los propósitos no epistémicos que pueden influir en cada individuo.

Después de ello, Herman Paul se plantea si es posible la objetividad. La objetividad absoluta es imposible lograrla; sin embargo, sí considera que se puede alcanzar un acercamiento a la objetividad siempre y cuando se lleve a cabo a través de largos procesos de crítica y debate que produzcan un consenso. Herman Paul emplea el concepto de objetividad dialéctica para reconocer que la subjetividad en los historiadores no es ningún obstáculo, sino una condición necesaria para el conocimiento y la comprensión del pasado. De este modo, la objetividad sería producto de una interacción entre historiadores y del mismo historiador con sus fuentes. Por ello, Herman Paul es consciente de la necesidad primordial de crear nuevas plataformas que sean lugares de debate y de intercambio a través de las posibilidades que dan las nuevas tecnologías, lo que permite entender que siempre haya mantenido una actividad intensa para conseguir la consolidación de la INTH entendido como un espacio global capaz de abarcar todas las materias que tengan cabida y puedan colaborar en el desarrollo de la Teoría de la Historia. Gracias a ello, se ha creado y consolidado una nueva comunidad epistémica cuyas principales temáticas son las relaciones con el pasado, la formación identitaria del académico profesional, las cuestiones epistemológicas, la historia de las virtudes epistémicas y la reflexión sobre la naturaleza de la historia con la idea que siempre debe ir ligada a la práctica de la historiografía (7).

3.- Relación de Herman Paul con los teóricos de la INTH

Herman Paul ha sido siempre consciente de la vital necesidad de configurar una nueva institucionalización, de la distribución de renovados hábitos disciplinarios y de restablecer un pacto transaccional intergeneracional (8), por ello, contribuyó de forma decisiva a la creación y consolidación de la plataforma INTH (9) (International Network for Theory of History) cuyo máximo objetivo es fomentar la colaboración y el intercambio de ideas entre los teóricos de la historia. En la actualidad, es una red que facilita un directorio de teóricos de la historia, una bibliografía en línea basada en la comunidad de teoría de la historia así como un foro para anunciar eventos.

La INTH es una plataforma necesaria para alcanzar una concepción de objetividad que sólo se puede lograr a través de largos procesos de crítica y debate que produzcan un consenso, de ahí, que haya sido un espacio en el cual han interactuado desde la nueva comunidad epistémica encabezada por Kuukkanen y el propio Paul hasta otras generaciones anteriores como Frank Ankersmit, François Hartog, Cris Lorenz, Jörn Rusen o Michael S. Roth.

INTH se ha convertido en una red de promoción de jóvenes teóricos caracterizados por su voluntad de renovar la disciplina desde posicionamientos procedentes de la obra de sus maestros, en el caso, de Herman Paul esta forma de proceder ya se dio desde el primer momento en su tesis doctoral dedicada a Hayden White y codirigida por su maestro Ankersmit y Cris Lorenz. Al mismo tiempo, tanto Mark Day como Jörn Rüsen han sido claves a la hora de que Herman Paul configurase una Teoría de la Historia entendida como respuestas a las formas en las que los seres humanos se relacionan con el pasado. Respecto a los componentes de su generación, el historiador neerlandés ha trabajado junto a Kuukkanen en la construcción del postnarrativismo con el objeto de superar el enorme peso específico alcanzado por la narratividad en décadas anteriores. Ambos son conscientes de la importancia imperiosa de configurar un espacio de debate en la disciplina de la Teoría de la Historia, por ello, han colaborado en la construcción de redes de información y comunicación basadas en las nuevas tecnologías, que integren las múltiples disciplinas enfocadas al estudio de la Teoría de la Historia. En este caso, una plataforma como INTH permite recuperar la historicidad del conocimiento como una forma de acceder a las prácticas localizadas en el tiempo y los espacios de la profesión historiadora (10).

4.- Importancia de los debates de superación de la obra de Ankersmit y White.

La nueva comunidad epistémica encabezada por Kuukkanen, Pihlainen y el propio Paul han entendido la renovación del ámbito de la Teoría de la Historia a través de un debate abierto con la obra de sus maestros. En este caso, tanto Kuukkanen como Paul deben incluirse dentro del postnarrativismo que pretende incorporar la tradición narrativista para superarla desde la epistemología y el realismo ontológico entendido como relación con las prácticas (11). La nueva generación, siguiendo a Cris Lorenz, entiende que ya no es posible la teoría histórica sin la historia de la historiografía y sin tener en cuenta su práctica.

La historiografía ya no se puede reducir únicamente a narratividad, sino que es necesario averiguar y explorar los mecanismos cognitivos y socializadores de la producción y transmisión del conocimiento. Los principales rasgos de la nueva Teoría de la Historia se encuentran constituidos por la superación del metanarrativismo y la concepción del tiempo histórico de naturaleza disruptiva.

Herman Paul ha subrayado que en la historiografía no todo se puede reducir a la narratividad, sino que también hay que tener en cuenta que es una práctica en la cual cobra una importancia vital las relaciones con el pasado en el estudio histórico. A pesar de alejarse de la metanarratividad, el historiador holandés tiene en cuenta la importancia de la publicación de Metahistory. The Historical Imagination in Nineteenth-century Europe (The Johns Hopkins University Press, Baltimore-Londres, 1973) de Hayden White ya que en su tiempo planteó preguntas apremiantes en la teoría de la historia vinculadas con las formas narrativas en las representaciones históricas, así como respecto al aspecto estético de la escritura histórica. A la vez, Paul reconoce que gran parte de las decisiones cruciales en el pensamiento histórico se toman en el nivel metahistórico como el hecho de configurarse una concepción de historia o decidir qué formas narrativas son adecuadas para la representación histórica (12).

Dentro del debate de superación de la obra de White y Ankersmit, sobresale la figura de Jouni M. Kuukkanen quien ha tratado de rebasar los posicionamientos narrativistas a partir de la noción de evaluación racional con la finalidad de superar tanto el constructivismo como el representacionalismo (13). A partir tanto de la publicación de Metahistory de White como de Narrative logic: A semantic analysis of the Historian´s Language (Springer, 1983) de Ankersmit gran parte de los teóricos de la historia habían concebido el texto histórico como creador del conocimiento; sin embargo, Kuukkanen subrayará la naturaleza no textual del conocimiento histórico.

¿Cuál es el reto principal de la filosofía posnarrativista de la historiografía? Según el historiador finlandés, el principal logro sería alcanzar una forma de evaluación racional que no dependiese directamente de la verdad como correspondencia (con el mundo real) y que no cayese en el irracionalismo del “todo vale” de las posiciones posmodernas. En este caso, Kuukkanen encuentra nociones alejadas de los criterios absolutos de la función de verdad en el procedimiento que conecta la evaluación epistémica, en el análisis del uso de la racionalidad y en la interpretación de la trascendencia en la obra histórica. Sin embargo, a pesar de ello, Kuukkanen no excluye el análisis metatextual al considerar las tesis históricas actos perfomativos de tipo argumentativo a partir del cual conectará con los fundamentos de la filosofía del lenguaje de raíces pragmatistas, aunque se alejará de un pragmatismo como el de Ankersmit y White, ya que, según Kuukkanen, los argumentos no alcanzan valor por sí solos sino que deben estar apoyados en una noción de verdad que vaya más allá de lo simplemente narrativo (14).

Kuukkanen se aleja de aquellos narrativistas que comparan la historiografía con la literatura (15), ya que al final de todo la historiografía es una disciplina empírica en la cual el historiador tiene el deber de contar la “verdad” sobre el pasado, por eso, el historiador finlandés resalta la necesidad de una nueva teoría de la verdad que se inspire en la práctica de la historia.

5.- Análisis de la categoría. Ámbito de aplicación. Influencia mutua de las teorías del antropoceno, el posthumanismo y el pasado práctico.

El historiador Mark Day llevará a cabo una renovación de las categorías históricas reflexionando sobre las diferentes maneras de cómo nos relacionamos con el pasado siguiendo la estela dejada por John Pocock a partir de la cual se originarán diferentes reformulaciones de la historia que tendrán como epicentro las diversas concepciones sobre el pasado que derivarán a la vez en distintas visualizaciones sobre el tiempo histórico el cual anteriormente se encontraba monopolizado por la suposición de que el pasado, el presente y futuro estaban conectados por una cierta continuidad de la experiencia humana (16).

Mark Day pretende la búsqueda de la conciliación e incorporar elementos de las corrientes discursivistas y ontológicas, apostando por la multidimensionalidad del análisis historiográfico. Day considera que el historiador establece complejas relaciones con el pasado que incorporan aspectos epistémicos, semióticos y ontológicos que se pueden catalogar en 5 clases de relaciones que comprenden las evaluativas, preservativas, dialógicas, materiales y prácticas. Dichas relaciones serán reelaboradas por Herman Paul a la hora de configurar su concepción sobre la historiografía en la cual las relaciones con el pasado constituirán el pilar básico.

El interés por las relaciones con el pasado conducirá a preguntarse sobre si el pasado es inmutable o, en cambio, posee una naturaleza mudable. Paul A.Roth a través del irrealismo negará al realismo cualquier visión imaginada en el que el pasado puede ser visto sub specie aeternatis. Roth configurará la posibilidad de una pluralidad de pasados, ya que la constitución de un pasado dependerá en cierta medida de las negociaciones socialmente mediadas de un ajuste entre las descripciones y la experiencia (17). Al mismo tiempo, Roth niega que se haya demostrado que exista alguna estructura única que determine qué acontecimientos tienen lugar en la historia humana, por tanto, podemos hablar de pasados constituidos y no encontrados en los que la percepción alcanza un lugar fundamental en el orden de la comprensión (18). A partir de ello, cabría preguntarse de qué forma se ha aplicado dicha pluralidad en la concepción del pasado y cómo ha afectado a las concepciones temporales de la historiografía de la actualidad.

La pluralidad respecto al pasado ha contribuido a romper con las articulaciones operativas del tiempo histórico que implicaban la continuidad temporal como posibilidad explicativa del pasado. A través de los regímenes de historicidad, François Hartog ha subrayado que hay momentos de ruptura en los que ocurre lo inesperado haciendo saltar por los aires la idea de tiempo. Entre las múltiples concepciones temporales no lineales de la posmodernidad destaca el presentismo (19) que apuesta por la necesidad de abandonar el tiempo homogéneo y causal a la vez que invita a pensar en las implicaciones epistemológicas de los tiempos disruptivos y policrónicos derivados de nuevas concepciones de la humanidad y de la historia que en la actualidad se encuentran en proceso de configuración ¿Cuáles son dichas concepciones? ¿Qué imagen proyecta del tiempo, del pasado y del hombre?

La posmodernidad unida al uso omnipresente de la tecnología y la ciencia ha conducido a una revolución de la concepción de historia extendiendo la diversidad de las concepciones temporales históricas como, asimismo, yendo más allá de situar lo humano como único epicentro de la materia histórica, ya que tradicionalmente el ser humano se colocaba desde el humanismo como referencia central. En dicha revolución ocupa un lugar clave el debate transdisciplinar vinculado con el Antropoceno (20) el cual debería abarcar los enfoques recién surgidos y a menudo entrecruzados del posthumanismo crítico, las humanidades medioambientales, los enfoques multiespecies en antropología y arqueología, así como los debates sobre biotecnología, mejora humana, transhumanismo e inteligencia artificial. En este caso, la historicidad del Antropoceno debería incluir todas las formas de lo más-que-humano desde lo natural y biológico hasta lo mecánico y digital (21).

¿Cómo configurar una nueva noción de historia que sepa aglutinar todas las cuestiones que debaten los nuevos enfoques del nuevo mundo más-que-humano que se avecina? A la hora de ello debemos tener en cuenta aspectos como el hecho de conllevar a una historia multiespecie que va más allá de lo humano, una noción multiescalar de la historia que multiplica las escalas temporales y una historia no continua que se aparta de las configuraciones lineales, procesuales y evolutivas del tiempo histórico (22).

En este caso, el Antropoceno nos ha hecho tomar conciencia de que tanto el tiempo como la historicidad no son específicamente humanos conduciéndonos a una nueva noción de tiempo histórico marcado por una comprensión pluralista de la temporalidad abierta a sus múltiples ritmos, acontecimientos y trayectorias a diferentes escalas. Al mismo tiempo, la noción multiespecífica de la historia no solo ofrece un nuevo conocimiento del pasado, sino que también socava la mayoría de las certezas epistemológicas de la investigación de historia contemporánea entre los que se incluían el tiempo, el espacio, el cambio, la racionalidad y la causalidad. Si dichas certezas epistemológicas se han venido abajo ¿qué rasgo debe incluir una nueva noción de historia que planteen una nueva época anunciada por el antropocismo, el posthumanismo o el transhumanismo? Entre sus principales rasgos debe incluir en sus parámetros todas las formas de vida incluidas las que vayan surgiendo con la aplicaciones científicas de las nuevas tecnologías, a la vez, debe extenderse en la profundidad del pasado que se abarque yendo más allá del límite fijado por la invención de la escritura, admitir la interacción e integración de múltiples escalas temporales y tener en cuenta el papel de los acontecimientos transformadores y las perturbaciones en una escala temporal profunda que desemboca en la concepción temporal no continua de la historia (23)¿Pero todo ello debe conducir a la muerte del humanismo? ¿O más bien a una renovación de su concepción?

6.- Conclusión

Durante las dos primeras décadas del s. XXI el uso omnipresente de las nuevas tecnologías aplicadas a todos los ámbitos de la existencia humana ha conducido a una reformulación de todas las categorías históricas con el objeto de afrontar los múltiples fenómenos e inéditas realidades que se están derivando de dicha acelerada revolución científico-tecnológica que apunta a un cambio de paradigma en todo lo vinculado con la condición humana la cual se encuentra amenazada con ser pulverizada a través de cierta vertiente ideológica posthumanista que se adelanta a anunciar la muerte del humanismo.

En este caso, el ser humano bien podría ser el Ángel de la Historia proyectado por Walter Benjamin que acabaría siendo arrastrado por el progreso insaciable en un huracán proyectado siempre hacia el futuro y en el cual el pasado siempre sería visto como ceniza y continua destrucción. Ante ello, se hace cada vez más apremiante que nunca, en la actualidad, no sólo negar la muerte del humanismo, sino más bien apostar por su renovación tal y como aboga Jörn Rüsen con el objeto de hacer frente al fenómeno de la globalización como a un mundo plenamente mediatizado por las nuevas tecnologías en el contacto del ser humano con la realidad. Al mismo tiempo, se convierte en un aspecto vital una reivindicación de todas las relaciones con el pasado que puede establecer el ser humano y la historiografía, tal y como la está llevando a cabo Herman Paul siguiendo la senda de Mark Day y el propio Rüsen.

Ante un mundo tan cambiante y movedizo a causa de los inabarcables flujos de información proyectados por los medios tecnológicos actuales el nuevo humanismo debería caracterizarse por ser abierto y flexible rechazando en todo momento cualquier tipo de dogma, ya que sólo de dicha forma será capaz de promover la construcción de nuevas propuestas frente a los inéditos problemas y desafíos que van surgiendo en los ámbitos sociales, económicos y políticos (24). Al mismo tiempo, a la hora de encararlos será fundamental una cultura histórica a través de la cual tengamos la capacidad de interpretar las experiencias del pasado humano que nos permitirían entender las condiciones actuales de la vida y, a la vez, desarrollar perspectivas de futuro apoyadas en dichas experiencias (25). De este modo, las respuestas de las preguntas lanzadas por un progreso insaciable que se proyecta siempre hacia el futuro, tal vez, las encontremos en el pasado. De ahí, que volvamos a la premisa socrática: “Conocer es recordar”. Sin embargo, en el pensamiento de la modernidad, el pasado ya no es visto como inmutable ni eterno, al igual que lo era en el mundo de las Ideas dentro de la filosofía platónica, sino que su naturaleza mudable dependerá de las relaciones que establezcamos con dicho(s) pasado(s).

Rüsen apunta a establecer las dimensiones cognitiva, estética y política para situar la institución de la ciencia histórica dentro de la cultura histórica que junto a otras dos como la moral y la religiosa permitirían transformar la contingencia y la experiencia del pasado en una representación del transcurso temporal (26). Y por tanto, los vínculos que establezcamos con el pasado serían básicos a la hora de comprender un mundo en continua transformación cuya brújula tal vez se encuentre en el pasado a la hora de orientarnos en un futuro imparable que vaga sin control ni conciencia hacia fenómenos nunca experimentados por la humanidad o que, tal vez, ha olvidado. De ahí, que la Historia se convierta en una pieza fundamental para la construcción del nuevo humanismo que requiere ampliar la conciencia para conocer hacia dónde nos dirigimos y, para ello, será fundamental seguir explorando el terreno de la teoría de la Historia con el objeto de construir unos pilares que deben ser renovados constantemente ante unos tiempos actuales que se asemejan a auténticas arenas movedizas.

Notas a pie: 

(1) Marín Gelabert, M. A. Hacia una nueva teoría de la Historia, Barcelona, UOC, 2021. p. 37.

(2) Publicada posteriormente en el libro “Hayden White: The Historical Imagination” (Cambridge, Polity, 2011).

(3) En el cual presentó dos proyectos de investigación capitales: The Scholarly Self: Character Habit and Virtue in the Humanities, 1860-1930 y How to be a Historian Scholarly Personae in Historial Studies, 1800-2000 (Manchester University Press, 2020),

(4) Marín Gelabert, M. A. Conceptos clave. Hacia una nueva teoría de la historia en el siglo XXI [vídeo], Barcelona, UOC. Disponible en: https://materials.campus.uoc.edu/docent/PID_00284174

(5) Paul, Herman. “Relaciones con el pasado”. En Paul, Herman. La llamada del pasado. Claves de la teoría de la historia. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2016. p, 69-70. ISBN 9788499113920.

(6) Paul Herman. Ibid, p. 74.

(7) Marín Gelabert, M. A. Ibid, p. 9.

(8) Marín Gelabert, M. A. Conceptos clave. Hacia una nueva teoría de la historia en el siglo XXI [vídeo]

(9) La plataforma INTH fue creada en 2012. Enlace: http://www.inth.ugent.be

(10) Marín Gelabert, M. A. Ibid, p. 38.

(11) Marín Gelabert, M. A. Ibid, p. 48.

(12) Paul, Herman. “¿Qué es la teoría de la historia?”. En: Paul, Herman. La llamada del pasado. Claves de la teoría de la historia. Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, 2016. p. 27-48. ISB 9788499113920.

(13) Marín Gelabert, M.A. Ibid, p. 39.

(14) Ankersmit, F. R. “A Dialogue with Jouni-Matti Kuukkanen”. Journal of the Philosophy of History. Vol. 11, nº 1, 2017. p. 38-58. ISSN 18722636.

(15) Ankersmit, F. R. Ibid, p. 39.

(16) Tamm, Marek y Simon, Z. B. “More Than-Human History and Time of the Antropocene”. En: Kuukkanen J-M (ed.) . Philosophy of History. Twenty first Century Perspectives. Londres: Bloomsbury, 2020. p. 198-215. ISBN 9781350111851.

(17) Roth, Paul A. “The Pasts”. History and Theory. Vol. 51 (3). p. 331-339. ISSN 14682303.

(18) Roth, Paul A. Ibid, p. 339.

(19) Se podría incluir en esta concepción temporal a historiadores como Marek Tamm, Z. B. Simon y el propio François Hartog.

(20) El Antropoceno es la época del tiempo geológico limitada por la influencia de los humanos sobre el planeta.

(21) Tamm, Marek y Simon, Z. B. Ibid, p. 202.

(22) Tamm, Marek y Simon, Z. B. Ibid, p. 208.

(23) Tamm, Marek y Simon, Z. B. Ibid. p. 214 – 215

(24) Rüsen, Jörn. “La ciencia histórica como cultura histórica”. En: Palos, Joan Lluís; y Sanchez-Costa, Fernando, eds. A vueltas con el pasado. Historias, memoria y vida. Barcelona: Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2013. p. 81-109. ISBN 9788447537105.

(25) Rüsen, Jörn, Ibid. p. 81.

(26) Rüsen, Jörn, Ibid. p. 86-88.

Bibliografía:
Ankersmit, F. R. “A Dialogue with Jouni-Matti Kuukkanen”. Journal of the Philosophy of History. Vol 11, nº 1, 2017. p. 38-58. ISSN 18722636.
Lorenz, Ch. “Hacen falta tres para bailar un tango: Historia entre el “Pasado Práctico” y el “Pasado Histórico””. En: Tozzi, V. y Bentivoglio, J. eds. Hayden White: cuarenta años de Metahistoria. Del “pasado histórico” al “pasado práctico”. Buenos Aires: Prometeo, 2016. p. 39-60. ISBN 9875747548.
Marín Gelabert. M. A. Conceptos clave. Hacia una nueva teoría de la Historia en el siglo XXI [vídeo], Barcelona, UOC, 2021. Disponible en: https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/PID_00284174/
Marín Gelabert. M. A. Hacia una nueva teoría de la Historia en el siglo XXI. Barcelona, UOC, 2021.
Paul, Herman. “¿Qué es la teoría de la historia?”. En: Paul, Herman. La llamada del pasado. Claves de la teoría de la historia. Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, 2016. p. 27-48. ISBN 9788499113920.
Paul, Herman. “Relaciones con el pasado”. En: Paul, Herman. La llamada del pasado. Claves de la teoría de la historia. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2016. p. 67-83. ISBN 9788499113920.
Roth, Paul A. “The Pasts”. History and Theory. Vol 51 (3). p. 313-339. ISSN 14682303.
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