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La colonización invisible a través de los datos: del colonialismo histórico al colonialismo de plataformas

Pública

A causa de los nuevos fenómenos vinculados con la omnipresencia de la tecnología durante todo el s. XXI se hace fundamental revisar conceptos anteriores de investigación como es el caso del postcolonialismo, ya que el colonialismo histórico no sólo no se puede considerar una fase superada, sino que a la vez ha ido adquiriendo otras formas a través del llamado capitalismo de plataformas (Srnicek 2018). Una de sus manifestaciones actuales se encuentra vinculada con el colonialismo de datos que consiste en la apropiación de la vida humana a partir de datos que generamos como seres humanos dentro de nuestra vida social (Mejías y Couldry 2019) los cuales son recogidos y apropiados por empresas tecnológicas a la hora de utilizar redes sociales o tecnología inteligente (Zudoff 2020). Dicha forma de proceder ha dado lugar a una nueva fase del capitalismo conocida como la 3ª modernidad la cual hace referencia al capitalismo de vigilancia (Zudoff 2020). De este modo, los datos se han convertido en la nueva materia prima que las empresas utilizan para elaborar productos de predicción (Borgen 2022, 15) que permiten configurar perfiles típicos de usuarios destinados a una publicidad cada vez más precisa y personalizada a la vez que se produce una extrema violación de nuestra intimidad que va siendo continuamente rastreada, sin ser consciente de ello en la mayoría de los casos, a través de nuestras búsqueda por Internet. Únicamente siendo consciente de ello a través del conocimiento de su funcionamiento llegaremos a comprender la nueva dimensión colonialista que se alimenta de las huellas digitales que va dejando el usuario a través de la Red.

Aníbal Quijano hacía referencia a la colonialidad del poder con el objeto de subrayar cómo las estructuras internas del colonialismo todavía pervivían en la actualidad a pesar de que históricamente se hubiesen proclamado el final del colonialismo. Desde dicho punto de vista, se entiende que la colonialidad supera la era del colonialismo (Quijano 2007) ya que el paradigma europeo no sólo se elaboró en el contexto de una estructura de poder, sino que formó parte de dicha dominación colonial por lo cual numerosos rasgos del colonialismo se encuentran integrados de tal modo en nuestras sociedades actuales que nos hacen parecer que ya se evaporaron. Dicha capacidad de invisibilidad no sólo afecta al colonialismo histórico, sino que forma parte de la epidermis del colonialismo de plataformas que, a veces, se encuentran interconectados como si fuesen vasos comunicantes, ya que la estructura interna de la colonialidad del poder se infiltra en los algoritmos elaborados que rigen las tecnologías de hoy en día los cuales son un reflejo de una sociedad que todavía se encuentra aquejada de conductas racistas y prejuicios sociales, lo que repercute en que en dichos algoritmos se escondan tras de sí todo tipo de discriminaciones que afectan a individuos en concreto ya sea por exclusiones raciales, económicas, sexuales o de género. Por eso, se hace necesario sacar a la luz todos los prejuicios que alimentan a los algoritmos que con sus coordenadas van discriminando todo tipo de información que se convierte en prácticamente invisible para los usuarios al carecer absolutamente de espacio o verse relegada a un plano muy secundario que se pierde entre la ingente información de la Red que prioriza otros tipos de referencias en los buscadores.

El colonialismo de datos es una de las variantes del nuevo colonialismo del s. XXI. Para lograr desenmascararlo se hace fundamental sacar a la luz tanto las características que comparte con el colonialismo histórico, así como adentrarse en sus rasgos específicos que será uno de los pilares de la investigación llevada a cabo para vislumbrar la transición del colonialismo histórico al colonialismo de plataformas.

El colonialismo de datos no ha surgido de la nada ni constituye un fenómeno totalmente nuevo en la explotación colonial, sino que hereda y se apoya en herramientas que habían estado asociadas con el colonialismo histórico (Mejías y Couldry 2019). En este caso, ambos comparten la apropiación de recursos la cual se apoya en una ideología que legitima la concentración corporativa de ganancias al mismo tiempo que todo ello provoca una reorganización de la vida humana. Ahora mismo, expondré unas pinceladas de las conexiones entre los dos tipos de colonialismo que desarrollaré posteriormente en mi estudio. En primer lugar, respecto a la apropiación de los recursos del capitalismo de datos se aplica el concepto de terra nullius cuyo origen hay que rebuscarlo en el capitalismo histórico el cual hacía referencia a la “tierra de nadie” que estaba disponible para su explotación sin interferencia legal. En estas circunstancias, se aplica a los datos personales que se van rastreando durante la navegación por Internet que son considerados como recursos naturales. A la vez, en el colonialismo histórico se disfrazaba la relación entre explotador y explotado modificando, de este modo, las relaciones sociales anteriores a la colonización, así mismo en el colonialismo de datos se reconfigura la vida cotidiana que vuelve a presentarse en una forma que permita su captura como datos con el objetivo de naturalizar las racionalidades extractivas (Mejías y Couldry 2019). En segundo lugar, la apropiación de los datos con una apariencia de naturalidad se logra a través del sustrato ideológico que era un factor primordial a la hora de la normalización de la explotación llevada a cabo por el colonialismo histórico. En este aspecto, los datos son equiparados con el nuevo petróleo, lo que conlleva a verse reducido a un simple residuo que carece de propiedad, la cual cosa facilita su explotación a la vez que se infiere en el uso beneficioso de las corporaciones tecnológicas que viene a equipararse al proyecto de civilización que se asociaba al colonialismo histórico lo cual permitía legitimarlo. En tercer lugar, ambos colonialismos coinciden en la concentración corporativa de las ganancias, ya que tanto en los inicios del capitalismo histórico como del capitalismo de plataformas nos encontramos ante toda una economía que carece de regulación lo que unido a la mentalidad neocapitalista conduce a una tendencia hacia el monopolio en la cual unas escasas empresas son las que concentran gran parte de las ganancias como es el caso en la economía digital de redes sociales como Facebook, buscadores como Google o empresas tecnológicas como Apple que son corporaciones involucradas en apropiarse de los actos sociales cotidianos y traducirlos en datos cuantificables que se analizan y utilizan para generar ganancias (Mejías y Couldry 2019). Y, por último, tanto en el colonialismo histórico como en el de datos se producen una reorganización de la vida humana. En el caso del colonialismo de datos las nuevas relaciones sociales adquieren nuevas formas de valor económico. De este modo, todo lo vinculado con dichas relaciones se transforma en una forma que puede ser continuamente rastreada, capturada, clasificada y contabilizada como valor. Con ello, se vuelve a repetir el proceso anunciado por Karl Marx cuando hacía referencia a la mercantilización del trabajo, aunque ahora aplicado a la mercantilización de los datos. Ello conlleva un cambio en la sociedad al transformar la vida humana en una nueva forma social abstracta disponible para su mercantilización.

¿Cómo se traduce dicha transformación en nuestras prácticas cotidianas a la hora de navegar por Internet? Si uno se detiene a analizar por un momento nuestro uso cotidiano a la hora de hacer consultas en Internet, se hará consciente de toda una serie de rituales de auto-monitoreo de rutina que acompaña una navegación por la Red entre la que abarca la acción de los likes de Facebook hasta cualquier búsqueda en los servidores así como la aceptación de las cookies todas ellas claves para la apropiación de nuestras huellas digitales. Al mismo tiempo, otra técnica de usurpación es la tendencia a la gamificación o ludificación con el objeto de incentivar el intercambio de datos sin que seamos conscientes de ello a la vez que se produce un rastreo permanente no sólo de nuestro perfil, sino de todos nuestros contactos expandiendo y profundizando con ello la base sobre la cual los humanos pueden explotarse unos a otros. Con todo este tipo de cambios que afectan a la reorganización de la vida humana, como en su día ocurría con el colonialismo histórico, la interacción social ordinaria acaba contribuyendo a la plusvalía como factor de producción. A través del desenmascaramiento de las tácticas empleadas para usurpar nuestros datos privados seremos conscientes de la nueva cara del colonialismo en una sociedad que en apariencia se presenta como liberal y democrática.

¿Por qué es necesario ahondar en las derivas del colonialismo de datos? El confinamiento global consecuencia de la pandemia de Covid-19 ha conducido a un aumento geométrico de la virtualización en numerosos aspectos de nuestra vida, entre ellos, el de la enseñanza que ha visto moldeada la forma en que se llevan adelante la comunicación, las relaciones interpersonales y tanto la mismo enseñanza como el aprendizaje, lo que ha motivado una profunda transformación cultural (Schaufer et al. 2022, 34). Se ha de ser consciente de que las plataformas no sólo son un medio de desarrollo de la cultura, sino que a la vez condicionan la forma de divulgarla, comunicarla y desarrollarla. En este caso, las interfaces moldean la relación entre cibernautas y dispositivos condicionando nuestro acercamiento a la cultura codificada en forma digital. A través de estudios llevados a cabo en la Universidad Nacional de Ciencias de la Salud y Ciencias Económicas de Entre Ríos (Argentina) se ha dejado patente que las plataformas corporativas ganaron espacio sobremanera en las comunidades académicas durante la pandemia del Covid-19 al ser primordiales a la hora de continuar la actividad durante el confinamiento (Schaufer et al. 2022). No obstante, la amenaza de nuevo invisible se cierne en su empleo a través de plataformas que monopolizan el uso del medio internáutico, obligándonos a aceptar las reglas de juego que imponen a la hora de navegar. De este modo, Google no sólo inspira modelos de negocios y producción de ganancias, sino también un nuevo modelo de relaciones laborales y cultura administrativa asentado en el colonialismo de datos (Schaufer et al. 2022). Por ello, es necesario sacar a la luz el funcionamiento de dicho modelo que oculta en sí una absoluta explotación de ámbitos que deberían estar regidos por la privacidad como pueden ser la sanidad, la económica o la vinculada por nuestros intereses sociales.

Para adentrarse en la especificidad del capitalismo del s. XXI se hace necesario tomar conciencia de que los datos son considerados la materia prima más deseada. Desde dicho punto de vista, la plataforma es en realidad el modo de organización más eficiente para la recolección de datos (Srniceck 2018), constituyéndose en un auténtico ecosistema que monopoliza cualquier actividad que iniciemos en Internet. Por eso es auténticamente vital desmenuzar cómo las diferentes empresas internáuticas explotan la acumulación de datos desde Google y Facebook que alquilan a otras empresas su potente maquinaria de análisis, vendiendo con ello publicidad hiperespecializada teniendo como referencia al “doble” creado mediante toda la información recopilada de los usuarios, hasta analizar con detalle el funcionamiento de empresas como Amazon y GE que radicalizan el movimiento taylorista de producción con el objeto de que tienda a la máxima eficacia productiva logrando que la cadena de consumo no se detenga nunca (Snriceck 2018).

Únicamente haciendo consciente dicha colonización invisible seremos capaces de visualizar sus consecuencias entre la que destaca una supresión total de la intimidad de las personas cuyo efecto se llevará al paroxismo mediante la aplicación del “internet de las cosas”. Dentro del estudio se profundizará cómo el “internet de las cosas” interviene programando nuestras 24 horas diarias y anulando nuestro propio poder de decisión pasando de presuntos asistentes a controladores o planificadores de nuestras vidas.

A la vez la comprensión de la situación actual respecto al nuevo capitalismo de plataformas requiere desmenuzar cómo se ha llegado a esta situación partiendo de un capitalismo de las manufacturas. Se hace vital responder a una pregunta como ¿cuál ha sido el proceso que nos ha llevado de un modelo de capitalismo de manufacturas al actual de capitalismo de plataformas? En dicha transición se encontrará una de las claves a la hora de entender la progresión del colonialismo histórico al colonialismo de datos. Según Srniceck, la crisis de la década de los 70 del s. XX arrancada con la crisis global del petróleo (1973) marca el declive de un modelo de capitalismo basado en la rentabilidad de la producción de manufacturas. Al mismo tiempo, la competencia de Alemania y Japón a la hegemonía industrial de los EE.UU. desembocó en una sobrecapacidad y sobreproducción de las manufacturas que causó una bajada generalizada de los precios. Frente a un mercado de las manufacturas que se encontraba estancado, visto desde el prisma neocapitalista, surgió un nuevo mercado basado en la comercialización de Internet en el cual las empresas de telecomunicaciones se convirtieron en las auténticas promotoras de una burbuja que tuvo un primer estallido en 2001 y que explosionaron con las demás burbujas en la crisis del 2008 que obligaron a intervenciones públicas que dispararon el déficit de los Estados a cotas estratosféricas. De este modo, la ideología neoliberal obligó a los Estados a realizar todo tipo de medidas en beneficio del neoliberalismo económico (Srniceck 2018, 144), cobrando un papel destacado las empresas surgidas en Sylicon Valley que aprovecharon para monopolizar el control de Internet. Su situación de privilegio aumentó con los confinamientos globales a causa de la pandemia del Covid-19 que ha llevado a aplicar la tecnología como herramienta imprescindible para seguir manteniendo actividades que se llevaban a cabo de forma presencial empleando otros medios de comunicación. Sylicon Valley se ha convertido en el epicentro de las empresas que a través de su monopolio realizaron una auténtica mercantilización de los datos que guarda su paralelismo con la mercantilización del trabajo que señalo Karl Marx a la hora de subrayar el principal rasgo del surgimiento del capitalismo industrial. Tal y como la revolución industrial supuso un cambio radical de la vida humana, así mismo ha sucedido con la revolución digital que a través de Internet ha transformado la actividad social en una mera mercantilización de los datos. En este caso, la interacción social ordinaria está contribuyendo a la plusvalía, eso sí, a consta de una apropiación absoluta de nuestra vida que de forma prácticamente invisible se está dejando colonizar como si nos encontrásemos en una distopía donde se combinase la omnipresencia del Big Brother con la aparente libertad tecnológica de Un mundo feliz.

En definitiva, en el estudio La colonización invisible a través de los datos: del colonialismo histórico al colonialismo de plataformas se profundizará en el vínculo entre el colonialismo histórico y el colonialismo de plataforma que viene a ser una progresión del neocapitalismo iniciado por la Escuela de Chicago en la década de los años 70 del s. XX aplicado en el ámbito tecnológico. Para ello, nos introduciremos en los paralelismos entre el colonialismo histórico y el colonialismo de datos, en las características específicas del capitalismo de plataformas, en los cambios en la vida diaria que ha supuesto la implantación del colonialismo de datos a través de Internet, en la progresión geométrica que ha alcanzado dicho colonialismo con los cambios producidos a partir del confinamiento global provocado por la pandemia de la Covid-19 así como todo el proceso económico que ha permitido que el capitalismo de manufacturas haya sido sustituido por el capitalismo tecnológico, lo que nos conducirá a plantearnos que el término postcolonialista no tiene cabida en la realidad actual, ya que en nuestras sociedades de hoy se combina a la vez tanto el colonialismo histórico como el colonialismo de datos que a pesar de su invisibilidad está condicionando toda nuestra vida al mercantilizar toda nuestra vida social y nuestras búsquedas a través de Internet convirtiendo nuestras huellas digitales en un preciado botín que desnuda nuestra intimidad a la vez que otorga grandes beneficios a una serie de corporaciones que poseen el monopolio en el sector tecnológico e internáutico. Dicha investigación se enfoca para tomar conciencia sobre el nuevo colonialismo que nos invade y a la vez plantearnos si existe alguna otra alternativa a través de la cual podamos beneficiarnos de todas las utilidades y posibilidades de Internet sin estar condenados a ser materia prima de las corporaciones que la rigen ¿Es el colonialismo invisible de los datos un colonialismo inevitablemente omnisciente, omnipresente y omnipotente? ¿O en cambio existe la posibilidad de regular esta apropiación de nuestros datos y huellas digitales? Y si es posible ¿hasta qué punto? En fin, la búsqueda de alternativas en una sociedad tecnológica que en vez de abrir nuevos caminos; en cambio obliga a todos los individuos a transitar por la misma senda trazada por las corporaciones que controlan la economía global.

Bibliografía:
Bogren, A. (2022). «Överkakningskapitalismen vid maktens nya fronttinjer: Shoshana Zudoff.» Sociologisk Forskning 59 (1-2). pp. 215 – 218. http://doi.org/10.37062/sf.59.24249
Marx, K. (1976). La mercancía y su circulación. Barcelona: Ediciones Roca.
– Mejías, U., Coudry, N. (2019). Colonialismo de datos repasando la relación de los datos masivos con el sujeto contemporáneo. Virtualis: revista cultural digital, vol. 10, nº 18, pp. 78-97.
– Quijano, A. (2007). «Coloniality and Modernity / Rationality.» Cultural Studies 21. (2-3), pp. 168-178.
– Schaufer, M. L.; Schnurck, M. E.; Michea, N. & Saucedo, G. (2022).» Capitalismo de plataformas y universidad en Pandemia. Reflexiones a partir de un estudio de casos en la provincia de Entre Ríos». El Cardo, (18). http://doi.org/10.33255/18511562/1419
– Srniceck, N. (2018). Capitalismo de plataformas. Caja Negra: Buenos Aires.
– Zuboff, Shoshana. (2020). La era del capitalismo de vigilancia. Paidós: Barcelona.

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