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El Aleph: la imposibilidad de la escritura y la imagen para abarcar la totalidad del espacio

Pública

1.- Introducción
Tanto la escritura como la imagen poseen ambas un lenguaje propio que les otorga una singularidad propia. En la novela gráfica, ambos lenguajes confluyen en un mismo soporte; sin embargo, su resultado no es una simple suma de los dos, sino que a partir de su combinación surge un nuevo tipo de lenguaje (Serrano-Muñoz, 2024). Debido a ello, el estudio del lenguaje de la novela gráfica requiere un análisis multimodal el cual permite entender mejor cómo el significado surge mediante la combinación de diferentes elementos y recursos derivados del texto y de la imagen (Serrano-Muñoz, 2024).

A la hora de profundizar en el lenguaje de la escritura y la imagen es interesante abarcar una adaptación a novela gráfica del relato El Aleph (1949) (1) de Jorge Luis Borges, ya que el escritor argentino convierte en tema literario una tensión fundamental entre la escritura y la imagen vinculada con el hecho de que mientras que la escritura solo puede avanzar sucesivamente; en cambio, la imagen se encuentra caracterizada por la simultaneidad. Al mismo tiempo, Borges muestra la imposibilidad de plasmar mediante la palabra escrita el Aleph (2). Su relato dramatiza la imposibilidad de plasmar y traducir una experiencia total e instantánea al lenguaje lineal de la escritura. El Aleph funciona como una imagen absoluta, una visión total que no depende de la sucesión ya que, en verdad, es una totalidad imposible que escapa a nuestro entendimiento y a la posibilidad de comunicarlo. En este caso, dicha imposibilidad se trasladará al lenguaje de la imagen de la novela gráfica que a pesar de contar con valores expresivos y estéticos que priman la simultaneidad (3) se verá incapaz de comunicar la experiencia total que supone plasmar una experiencia sublime como el Aleph.

2.- El Aleph: ¿Una adaptación imposible?
¿Cuál es el principal problema que debemos encarar a la hora de adaptar visualmente el relato borgeano? A pesar de que los recursos visuales de la novela gráfica plasmarán mejor la simultaneidad de la que se veía privada la palabra escrita en el relato borgeano; sin embargo, se ha de admitir el hecho de que el Aleph mismo es irrepresentable, lo que denota también el límite del lenguaje visual a la hora de plasmar una experiencia sublime entendida como inabarcable para la percepción y mentalidad humanas (4).

En primer lugar, en la adaptación gráfica se podría jugar con la tensión que se da entre la simultaneidad que otorgan las viñetas sucesivas y la sucesión de la propia narración la cual se marcaría con la aplicación de distintos estilos que se perciben en el propio relato, ya que hay un cambio evidente entre el antes, durante y el después de la revelación del Aleph. En este caso, la 1ª parte con el objeto de mantener una estructura narrativa sucesiva podría organizarse de manera clásica con el empleo de viñetas ordenadas y reconocibles que abarcasen la muerte de Beatriz Viterbo, las visitas anuales del narrador a la casa (5), la relación incómoda con Carlos Argentino Daneri, la casa de la calle Garay y el descenso al sótano donde se revelará el Aleph. En esta 1ª parte, se tendería a una composición más regular y equilibrada a través de viñetas rectangulares, un ritmo pausado y un predominio de un tono realista ya que, de este modo, se incidiría en la vida cotidiana del narrador, el duelo, la obsesión amorosa y la ironía hacia Daneri.

Es con la aparición del Aleph cuando se debería aprovechar al máximo la simultaneidad de la novela gráfica dejando con ello a un lado la linealidad y el equilibrio de composición de las páginas de la 1ª parte. Por ejemplo, antes del Aleph la lectura se podría distribuir de izquierda a derecha y de arriba abajo; en cambio, cuando se revela el Aleph dicha lógica podría quebrarse con viñetas superpuestas, imágenes circulares, fragmentos simultáneos, perspectivas imposibles y escenas que se cruzan sin un orden claro. En este caso, la organización de las viñetas dentro de la página debería aspirar a ser un mapa visual de lo infinito.

El principal reto de la adaptación gráfica se centra en la representación del Aleph el cual no debería sintetizarse en una simple bola mágica (6), sino en una concentración de imágenes heterogéneas. Por tanto, sería cuestión de romper con el orden de la linealidad optando por un caos simultaneo, incluso la opción más eficiente podría ser la configuración de una doble página desplegada en la que el lector se viese imposibilitado de leer de forma lineal rompiendo con la enumeración “vi…, vi…, vi…” de la escritura borgeana en la cual dicha enumeración se viese transformada en una secuencia de imágenes breves (7).

Teniendo en cuenta la paradoja esencial del Aleph que consiste en un punto mínimo que contiene el universo entero, se podría reflejar mediante el contraste de escalas con el objeto de visualizar la tensión entre lo microscópico y lo infinito y, al mismo tiempo, el cambio también se podría dar en la tipografía durante la visión del Aleph, de tal modo, que en la 1ª parte más realista los textos podrían aparecer en cartuchos narrativos y diálogos claros y, en cambio, durante la visión del Aleph las palabras podrían dispersarse, curvarse, superponerse o hacerse casi ilegibles. En este caso, la frase escrita se vería afectada por la experiencia visual, ya que la escritura misma se desestabilizaría ante la simultaneidad de la imagen. No obstante, se debe tener claro que si se quiere mantener el significado del relato original se debería mantener el límite de la representación sin aspirar a una plasmación total del Aleph, ya que el tema principal del relato borgeano, precisamente, es el límite de los distintos lenguajes humanos a la hora de comunicar ciertas experiencias que escapan al entendimiento del ser humano.

Debido a la importancia que se da en la relación entre el narrador y su amada fallecida Beatriz se debe diferenciar visualmente a los personajes, ya que mientras el narrador (Borges) es una figura contenida, melancólica, dominada por el recuerdo de Beatriz Viterbo el cual cambiará tras la revelación del Aleph que mostrará la infidelidad cometida por ella (8), lo que hará variar la percepción idealizada del narrador sobre ella. En cambio, Beatriz al no ser un personaje vivo, sino proyectado por el recuerdo del narrador podría darse una imagen fragmentada de ella a través de retratos (9), fotografías, detalles del rostro y objetos de la casa (10).

A la hora de tener una visión global de la adaptación a novela gráfica de El Aleph se debería marcar el estilo gráfico que debe predominar en cada una de las partes del relato. En primer lugar, en el recuerdo a Beatriz deberían predominar imágenes fragmentarias, fotografías, objetos y un tono dominado por la intimidad. En las visitas a la casa de Garay, destacarían viñetas regulares y composición realista que mostrasen la vida cotidiana del narrador. En el momento que se hace mención a Daneri y su poema, se podría cambiar a un estilo más satírico subrayando gestos exagerados del personaje (11). En el descenso al sótano predominaría unas viñetas estrechas con un dibujo más oscuro que permitiese transmitir una sensación claustrofóbica. En la visión del Aleph, se produciría la ruptura de la página aumentando la simultaneidad, el collage y la superposición. Por último, en el regreso a la realidad, se podría dar un retorno parcial al estilo inicial; pero con ciertas variaciones ya que el narrador ha conocido una parte oscura de Beatriz que no se imaginaba y, por lo tanto, ha variado su percepción idealizada sobre ella perturbando su concepción de la realidad (12).

3.- Enfoque y conclusiones
La adaptación de El Aleph no debe limitarse a ilustrar el cuento, sino que debe convertir en forma visual el problema central del relato borgeano: la tensión entre lo que se ve de forma simultanea y lo que solo puede narrarse sucesivamente. En el caso de la adaptación a novela gráfica, la imposibilidad de plasmar la plenitud del Aleph afectaría tanto al lenguaje visual como al escrito. Se ha de tener en cuenta que aunque la imagen pueda acercarse más a la simultaneidad; sin embargo, jamas podrá reproducir en su totalidad el Aleph. Una página puede saturarse, multiplicar escenas y romper el orden; pero nunca contener “todo el universo” desde todos los ángulos posibles.

El propio lenguaje de la novela gráfica reproduce ya de por sí la tensión del cuento borgeano, ya que su propio soporte permite combinar la lectura sucesiva y la observación simultánea. De este modo, se cumple la idea de que los soportes no son recipientes neutros, sino que condicionan la experiencia literaria (Kozak, 2015). Por ello, teniendo en cuenta las especificaciones de la novela gráfica, es fundamental que en la adaptación no se clausure el misterio del Aleph intentándolo mostrar en su totalidad, sino que se debería centrar en intensificarlo. En este caso, la doble página del Aleph debería ser excesiva, fragmentaria y casi ilegible de tal forma que permitiese una experiencia de desbordamiento en el lector. Con ello, se llegaría a una de las paradojas de la estética borgeana que considera que todo lenguaje es una forma de ordenar el infinito, pero en su intento también lo reduce.

Tanto en el relato de Borges como en la adaptación gráfica deben mostrarse que la literatura escrita y la imagen gráfica no son lenguajes equivalentes, sino que poseen sus propias cualidades. Mientras que la escritura trabaja con la sucesión, la memoria, la enumeración y la sugerencia; en cambio, la novela gráfica lo hace con la composición espacial, la simultaneidad parcial, el montaje visual y la relación entre palabra e imagen.

En definitiva, tanto el lenguaje escrito como el gráfico comparten un límite a la hora de enfrentarse a la totalidad del Aleph. Es básico entender que la posible adaptación gráfica del relato borgeano no lo sustituye ni pretende lograr lo que no se consiguió con las palabras, sino que lo reinterpreta empleando un nuevo lenguaje en el que se combinan recursos visuales y escritos. De este modo, se recoge la sobrecogedora sensación de la incapacidad de la mente humana para abarcar la inmensidad del tiempo y del espacio (Mertens y Craps, 2018). La evolución de la historia humana hace que el ser humano se tenga que enfrentar a nuevos fenómenos que exigen nuevas formas narrativas o nuevos lenguajes (Mertens y Craps, 2018). Tanto el Aleph de la cábala judia o un fenómeno actual como el cambio climático obliga a la ficción contemporánea a enfrentarse a un límite de imaginación narrativa que, tal vez, se pueda lograr plasmar algún día mediante los nuevos soportes que van apareciendo a través de las nuevas tecnologías. Si tal y como afirma David Wylot, el soporte -la escritura, el libro, la página, la imagen, la tecnología digital- condiciona nuestra experiencia del tiempo, de la totalidad y de la representación, tal vez, la aparición de nuevos formatos que ahora somos incapaces de imaginar nos permitan plasmar en su totalidad el Aleph o los cambios geológicos derivados del Antropoceno. En la actualidad, la evidencia conduce al hecho de que existe una distancia entre imaginar o poseer una totalidad y comunicarla. En el Aleph, el universo entero está presente en un punto, pero el lenguaje no puede expresarlo de una vez, como si fuera un libro entero que está presente como objeto material, pero cuya lectura no puede realizarse de una vez sino sucesivamente mientras se va ejercitando el ejercicio de la lectura (Wylot, 2023).

Nota al pie:

(1) La edición del relato borgeano de la que parte la posible adaptación a novela gráfica es la contenida en sus Obras Completas I de Emecé Editores en su 14ª reimpresión que se corresponde con la edición definitiva de 1952.

(2) El Aleph, concepto procedente de la cábala judía, es el punto del universo a través del cual puede verse simultáneamente todos los lugares del universo, sin superposición y desde todos los ángulos posibles

(3) La novela gráfica cuenta con recursos vinculado con lo visual como son la disposición y el tamaño de las viñetas con el que se determinan la secuencia y el ritmo de la narración, la disposición de personas y objetos, la posibilidad de jugar con el espacio para explotar la simultaneidad, la representación simbólica de conceptos abstractos y el establecimiento de metáforas visuales (Prieto, 2026)

(4) Desde la perspectiva de Kant, lo sublime es la ilimitación de magnitud o de fuerza. En este caso, al abarcar todo el universo en un punto podría vincularse con lo sublime matemático kantiano.

(5) Ibid, p. 618: “Beatriz Viterbo murió en 1929; desde entonces, no dejé pasar un 30 de abril sin volver a su casa”.

(6) Ibid, p. 625: “El diámetro del Aleph será de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño”.

(7) En este caso, “vi” podría repetirse como rótulo, pero cada aparición iría acompañada de imágenes que desbordan el texto.

(8) Ibid, p. 625: “vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino”.

(9) Ibid, p. 617: “De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos”.

(10) Se ha de tener en cuenta de que los objetos son portadores de memoria (Moreno y Salazar, 2022). En el relato de Borges, los objetos sustituyen a la persona ausente, es decir, son presencias sustitutivas. No devuelven a Beatriz, pero permiten mantener la ilusión de que algo en ella permanece.

(11) Ibid, p. 619-620: “La dicción oral de Daneri era extravagante; su torpeza métrica le vedó, salvo contadas veces, transmitir esa extravagancia al poema”.

(12) Ibid, p. 627: “Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz”.

Bibliografía
Borges, Jorge Luis. (1996). “El Aleph”. En: Borges, Jorge Luis. Obras completas I. Emecé Editores: Buenos Aires, p. 617-630.
Kozak, Claudia. (2015). “Digital literature and materiality. How we read”. Artnodes, 15, p. 90-98.
Mertens, Mahlu & Craps, Stef. (2018). “Contemporary Fiction vs. the Challenge of Imagining the Timescale of Climate Change”. Studies in the novel, 50 (1), p. 134-153.
Moreno Martín, Andrea & Salazar Bonet, Juan. (2022). “Regreso al Edén: una aproximació als universos materials i personals de la postguerra”. En: Pons Moreno, A. M. (Ed.) Regreso al Edén de Paco Roca: Un viatge a la València de postguerra. Publicaciones de la Universitat de València: Valencia, p. 177-200.
Prieto Nadal, Ana. (2026). La novela gráfica. [En línea]. UOC. Disponible en: https://aula.uoc.edu/courses/73048/discussion_topics/1886073]

Serrano-Muñoz, Jordi. (2024). Literatura y espacio. FUOC: Barcelona.

Wylot, David. (2023). “Narrative Materiality and the Contemporany Book”. ASAP/Journal, 8 (1), p. 71-91.

 

 

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