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La sombra de Friedrich Nietzsche en Muerte en Venecia de Thomas Mann

Pública

En la novela Muerte en Venecia (1912), Thomas Mann (1875-1855) no se dedica a hacer una mera traslación de las ideas de Nietzsche, sino que elige el conflicto entre lo apolíneo y lo dionisíaco para llevar a cabo una recreación artística.

Muerte en Venecia presenta dos niveles de lectura ya que, por un lado, explica la historia de un individuo que se encuentra en la última etapa de su vida y, por otro lado, a través de una existencia individual refleja qué es la vida del ser humano. En este caso, Thomas Mann procede de lo individual a lo universal, empleando el conflicto entre lo apolíneo y lo dionisíaco para adentrarse en la complejidad del alma del ser humano. La novela puede leerse como el relato de la destrucción de una personalidad construida sobre el principio apolíneo en la que irrumpe en ella una fuerza dionisíaca que había permanecido reprimida.

El conocimiento del mundo filosófico de Friedrich Nietzsche (1844-1900) conduce irremediablemente al pensamiento de Arthur Schopenhauer (1788-1860) que dejó su huella en la etapa de formación del primer Nietzsche. La filosofía de Schopenhauer gravita sobre el concepto clave de la voluntad entendida como una fuerza irracional que domina la voluntad del ser humano y de cualquier manifestación de vida. La voluntad de Schopenhauer correspondería al noúmeno kantiano que hace referencia a toda aquella realidad que el ser humano es incapaz de llegar a conocer a causa de sus limitaciones perceptivas y cognitivas.

Según Schopenhauer, los seres humanos no participamos de nuestra vida, sino que estamos dominados por la voluntad que se manifiesta a través de nosotros. Dicha esencia no tiene ninguna finalidad más allá de sí misma. En este caso, el ser humano carece de cualquier posibilidad de elección. El filósofo de Danzig se aleja de la explicación cristiana que intenta dar un sentido a la vida a partir de la idea de Dios y de la redención. Para dicho pensador, la vida únicamente se manifiesta como individuo. La muerte hace que la voluntad recupere la unidad que se había dividido cuando se manifestaba en los individuos.

¿Cuál es la razón a la causa por la cual las personas que viven en condiciones deplorables se sigan aferrando a la vida? Schopenhauer encuentra su respuesta en un impulso irracional de nuestro cuerpo que aspira a continuar viviendo, un instinto de supervivencia que se impone a cualquier condición de vida. La voluntad alcanza su máxima manifestación en la sexualidad, ya que a partir de ella pretende perpetuarse. La voluntad se perpetúa a partir de nosotros. En este caso, dicha voluntad es el origen de todas las pasiones humanas que encuentran su forma en el instinto sexual y el instinto de supervivencia o conservación.

La sensación de la alteridad constituye el origen de todo el sufrimiento humano. Por un lado, es una manifestación de la voluntad, es decir, representación de una misma fuerza; por otro lado, se produce un cierto distanciamiento, ya que la voluntad se manifiesta en cuerpos diferentes. El ser humano únicamente se mueve por su fuerza de conservación y por el deseo, un deseo jamás saciado ya que se convierte en un autentico círculo vicioso. El hombre es un ser insatisfecho que no puede evitar el hecho de desear continuamente, ya que es manifestación de una fuerza que va más allá de su control y de la razón. El velo de Maya oculta la voluntad detrás de la aparente individualidad. Dicha apariencia se corresponde en gran medida con el mundo fenomenológico de Immanuel Kant (1724-1804).

A pesar de su pesimismo radical, Schopenhauer se pregunta si existe algún tipo de redención para el ser humano. Únicamente encuentra dos respuestas que son del todo satisfactorias. Una respuesta estética, en el sentido, de que las obras de arte nos permite una contemplación distancia del mundo, en cierto modo, se puede desvelar el velo de Maya, aunque no por ello se puede dejar de desear. Una respuesta ética que se articula en el hecho de la compasión y la ayuda de los seres con los que convivimos ya que, de este modo, se compartirá el dolor universal provocado por la voluntad. La respuesta más radical conduce a la aniquilación total del Yo como manifiesta la doctrina budista ya que, de este modo, se anulará totalmente el deseo y con ello el sufrimiento. La consecución de la ataraxia a través de la cual se conseguirá una visión distanciada de la existencia basado en el dominio y aniquilación de toda pasión.

A través de Schopenhauer, Nietzsche comenzará su búsqueda a partir de lo irracional. Su punto de partido coincide: la vida como fuerza que se manifiesta en cada individuo. Ambos se alejan tanto de la respuesta cristiana como de las vinculadas con la razón. No obstante, su vitalismo respectivo acabará desembocando en formas muy diferentes. Mientras que Schopenhauer defenderá la aniquilación del yo; en cambio, Nietzsche se aferrará a la vida y al yo con el proyecto del Superhombre.

Nietzsche, siguiendo en parte a Schoènhauer, entiende lo dionisiaco como ruptura del principium individuationis, el principio que nos hace sentirnos individuos separados. Aschenbach comienza siendo una identidad sólidamente definida ya que es un escritor conocido como un ciudadano respetable y un hombre disciplinado. Pero dichas categorias empiezan a deshacerse. Ya no actuará según su antigua personalidad, sino que se convierte en alguien capaz de seguir a Tadzio por las calles, ocultar la epidemia, maquillarse, teñirse el cabello y comportarse de manera que anteriormente habría considerado indigna. Es decir, la individualidad que había construido durante toda su vida se descompone. A través de ello, de ello, Mann plantea una pregunta incomoda ¿qué ocurre cuando toda una existencia se construye sobre la represión? En este caso, el deseo reprimido puede regresar de forma destructiva. En términos nietzschianos se podría afirmar que el exceso de lo apolíneo revierte en un retorno violento de lo dionisiaco.

La distinción entre lo dionisíaco y lo apolíneo ya aparecerá en la tesis doctoral de Nietzsche que dará lugar a El nacimiento de la tragedia (1871). En este caso, un género estético se convierte en un elemento fundamental para llegar a conocer qué es la vida. La tragedia es la máxima manifestación y la esencia de toda la cultura griega a través de la cual podemos ahondar en el misterio que constituye la vida.

En el inicio de El nacimiento de la tragedia se dedica a desarrollar una explicación entre los dos instintos que se manifiestan en toda alma humana. Dicha explicación se aborda tanto en el nivel estético como en el psicológico. Respecto al nivel estético, lo apolíneo se asocia al instinto figurativo (Bildich en el cual bild: imagen que se vincula con la belleza, la luz y la medida. Es una imagen individualizada, aunque se encuentra marcada por una apariencia. Frente a ello, lo dionisiaco que representa el arte no figurativo (unbildich) que proviene de la desmesura y de la falta de equilibrio. El arte dionisiaco por excelencia es la música que prescinde de cualquier tipo de imagen o representación. Respecto al nivel psicológico (o fisiológico), lo apolíneo es una contemplación clara y serena cuya máxima representación es el mundo de los sueños y el de las imágenes creadas independientemente; en cambio, lo dionisiaco se vincula con la embriaguez, en el sentido, de la superación de la individualidad de la propia conciencia.

¿Cómo se refleja lo apolíneo y dionisiaco en la novela? Gustan von Aschenbach comienza la novela como una figura casi enteramente apolínea. Ha construido su vida sobre la disciplina a través de la constancia en el trabajo, el dominio de sí mismo, la dignidad y la forma artística. Precisamente, su obra nace de haber sometido sus impulsos a una rigurosa disciplina. Su existencia parece confirmar que el artista consigue crear belleza mediante el control de las fuerzas caóticas interiores. Con su encuentro con Tadzio, emergerá progresivamente su polo dionisiaco.

Tanto en el sueño como en la embriaguez son dos fenómenos en los que está en juego el inconsciente, es decir, la parte no racional de individuo. Todo aquello que percibimos de la realidad es también imagen (mundo fenomenológico). Lo apolíneo corresponde al principio de individualización vinculándose con todo aquello que vivimos como realidad; en cambio, lo dionisiaco se relaciona con el concepto de Wahrster Wahn que reúne a la vez la locura, la ilusión y la verdad.

Al principio, Aschenbach representa un ideal del artista que convierte la existencia en forma. Es un escritor prestigioso porque ha logrado dominar el cansancio, los deseos, el cuerpo, las emociones, la improvisación e incluso su propia espontaneidad. Su arte es el resultado de una voluntad casi ascética. En este caso, se trata una problemática nietzscheana: la cultura puede ser entendida como una forma de domesticación de los instintos. Aschenbach ha construido una identidad basada en la represión; sin embargo, lo reprimido no desaparecerá del todo sino que saldrá a la superficie después de su primer encuentro con el efebo.

Un concepto clave en el primer Nietzsche es Schein (equivale, más o menos, a apariencia) que hace referencia tanto a todo aquello que aparece y que, al mismo tiempo, brilla, es decir, que se manifiesta mostrando unos determinados valores. No sólo aquello que muestra, sino cómo se muestra. A la vez, el concepto de Ersscheinung indica la fuente original de la apariencia, es decir, la fuerza vital -unidad- que se manifiesta en los individuos. En cierto sentido, equivale a la voluntad de Schopenhauer, aunque su significado es muy diferente. Dicha fuerza es lo que, al mismo tiempo, compartimos y nos separa de los demás individuos. En este caso, la relación entre el todo y el individuo será una de las constantes de la novela de Mann.

La muerte en Venecia
El proyecto inicial de Thomas Mann era escribir Goethe in Marienbad donde trataría a fondo la relación que se dio entre el maestro alemán y la joven Ulrike un Livetzons. A Thomas Mann, le interesaba sobre todo cómo padeció Goethe la muerte de la joven, ya que debido a su madurez tomó conciencia de que iba a ser la última vez en su vida en la que pudiese sentir la pasión amorosa, la cual cosa le llevará a reflexionar sobre la finitud de la vida. Thomas Mann deseaba tratar a fondo la tragedia del individuo Goethe dejando de lado al Goethe-público.

La estructura de Muerte en Venecia se encuentra dividida en cinco capítulos que respetan las leyes de la tragedia clásica constituidos por la exposición, la acción introductoria del conflicto, la acción propiamente dicha, la acción intento de repulsión y el desenlace. A pesar de ello, Mann no comienza con la exposición, sino que el 1º capítulo desarrolla la acción que introduce el conflicto: la fascinación de Gustan von Aschenbach por Tadzio, el joven extranjero. No será hasta el 2º capítulo que el narrador nos explicará quien es el protagonista.

¿Cuál es la razón por la cual el protagonista sufre toda una transformación? En Tadzio se mezcla realidad cercana y la mitología. En este caso, la fuerza mítica acaba imponiéndose a la postura apolínea que el escritor mantenía al principio. En un principio, Tadzio es un objeto de contemplación estética, una imagen apolínea; sin embargo, finalmente, el escritor acabará declarando su amor por el joven al verse engullido por lo dionisiaco.

Nietzsche había cuestionado la idea de que la razón pudiera controlar completamente la existencia. Esto es precisamente lo que le ocurre a Aschenbach. Durante décadas ha construido su vida según el principio de razón unida a la disciplina y al control. Sin embargo, la novela demuestra que debajo de dicha identidad permanece una región irracional. El sujeto no es transparente para sí mismo. Aschenbach descubre que su personalidad civilizada no ha eliminado impulsos, sino que simplemente los ha mantenido reprimidos. La tragedia comienza cuando comprende que no es completamente dueño de sí mismo.

La estética narrativa de Thomas Mann
Los dos principales procedimientos empleados por Mann en el desarrollo de Muerte en Venecia son el leit-motiv y la doble óptica. El último procedimiento se encuentra vinculado con los niveles de significados a la que da pie las interpretaciones de la obra. En el nivel psicológico, la decadencia de un escritor que se encuentra en el último tramo de su vida. En otro ámbito, el nivel místico y simbólico. En este caso, se debe tener en cuenta de que los símbolos introducidos en la novela no se pueden traducir de una forma automática, sino que se debe tener en cuenta siempre el contexto narrativo. Por ejemplo, el mar o el color rojo no mantienen un mismo significado a lo largo de toda la novela.

La doble óptica nos sirve para enlazar lo particular a lo universal. Desde la experiencia de un individuo -escritor protagonista- nos muestra la lucha que se da en toda alma humana entre lo apolíneo y lo dionisiaco.

El otro procedimiento principal es el leit-motiv que alcanzó su máxima expresión con Richard Wagner (1813-1883). Uno de los motivos que se va repitiendo constantemente es el color rojo que va íntimamente ligado con la muerte, aunque se ha de ser capaz de desentrañar las connotaciones en los diferentes contextos, ya que la simbología de Mann no se debe traducir automáticamente.

La novela se inicia con una corrección a través de la cual se subraya que Aschenbach no era aristócrata de nacimiento, sino que adquirió dicha jerarquía debido a su reconocimiento como escritor. Su rasgo aristocrático nos permitirá entender sus actitudes cuando se encuentre con personas de una escala social inferior. Toda su vida se ha enfocado a conseguir una posición social elevada, por eso, su trato esquivo a todo aquello que pertenezca a una clase inferior.

En la versión alemana nos hallamos con conceptos de difícil traslación a la hora de encarar una traducción. El protagonista se define a través del concepto Triebwerk que reúne, al mismo tiempo, la idea de disciplina de trabajo y un impulso que no se puede controlar. En este caso, la disciplina de trabajo es una de los rasgos del Aschenbach escritor, ya que gracias a ella a levantado una obra literaria destacada y el impulso incontrolable hace referencia a su encuentro con Tadzio que le llevará a perder la cordura.

Otro concepto clave es Falscher Hochsommer (se puede traducir como canícula) que equivale a un verano únicamente en apariencia. Con ello se refiere al hecho de que la aparente tranquilidad pronto será perturbada. Su viaje a Venecia, en principio, para relajarse y disfrutar de la ciudad se convertirá en el encuentro con la muerte y con la belleza, una belleza apolínea en un primer momento, pero que progresivamente se convertirá en pura pasión. DUMP es un concepto que envuelve el sentido de bochorno referido al calor extremo y, por otro lado, a la total ausencia de voluntad. Un Dump provocado por el siroco y la total ausencia de voluntad cuando el escritor se vea arrastrado por su pasión hacia el joven.

El 2º capítulo da la explicación de la importancia del encuentro con Tadzio. Cada uno de los personajes que se va encontrando el protagonista están inspirados en figuras mitológicas y, en cierto modo, constituyen diferentes mensajeros de la muerte. Entre ellos, destacan las referencias a Hermes, divinidad que se mueve entre los dioses y la humanidad, a Caronte, encargado de llevar las almas al Hades, y a Dionisio que se asocia con Tadzio. En el 2º capítulo aparecerán dos términos como Frend y Komend, íntimamente ligados con atributos asociados con Dionisio: el dios que aviva y el dios que proviene de una tierra extraña.

Ante las diferentes apariciones de la muerte el protagonista va adoptando distintas actitudes que irán desde la racionalidad absoluta a la irracionalidad. En su primer encuentro con Tadzio intentará buscar una explicación racional. En cambio, en el sueño se presenta un paisaje marcado por la ambigüedad: aviso del paraíso y de la amenaza. Dicho paisaje surgirá de nuevo al final de la novela.

En todo momento el lector posee dos perspectivas de los acontecimientos y encuentros que va viviendo el protagonista. Por un lado, la visión de Aschenbach y, por otro lado, la del narrador que nos permitirá observar las situaciones desde un cierto distanciamiento. La intención del narrador es desenmascarar al protagonista. En un primer momento, Auscheband intentará relativizar sus primeros encuentros con la muerte, pero progresivamente llegará a aceptarla plenamente. Su acercamiento en un primer momento se llevará a cabo analíticamente.

La muerte final del protagonista ha sido anunciada a lo largo de toda la novela con las apariciones de la muerte a través de diversos personajes como el hombre de barba puntiaguda, el falso joven, el gondolero, Tadzio, los músicos callejeros y el barbero que maquilla al protagonista.

En un principio, Venecia es considerada la ciudad bella por excelencia; sin embargo, en su deambular el protagonista se va encontrando con situaciones y personajes grotescos que contrastan con el a priori refinamiento de la ciudad. En la Venecia de Mann se esconde el concepto de Unheimlich que hace referencia a todo aquello íntimo y secreto en que consiste la experiencia de lo siniestro. Ante dicho desenmascaramiento tanto de la ciudad como del propio Aschenbach, el protagonista en todo momento pretende no profundizar en aquello siniestro vinculado con su experiencia vital, con un momento de su vida de la cual no quiere saber nada intentando condenarlo al olvido. De este modo, comienza a resquebrajarse la máscara que se ha ido creando durante toda su vida y que le llevará a conocer su auténtico rostro.

Nietzsche fue uno de los filósofos modernos que se interesó por la decadencia de Occidente o, mejor dicho, intentó superarla con la creación de nuevos valores y la configuración del Superhombre (Übermensch) entendido como ideal al cual debía aspirar el ser humano que tenía conciencia de la muerte de Dios. Su filosofía no nos ofrece una explicación total del universo, sino que aspira a configurar un proyecto vital para el hombre moderno que ya no se puede apoyar en la idea de Dios. En cierto modo, Aschenbach es el reflejo del artista moderno que presente configurar un arte acorde a la cosmovisión moderna, a los nuevos tiempos. Aschenbach presenta rasgos del individuo decadente caracterizado por el agotamiento, el excesivo intelectualismo, la pérdida de espontaneidad, la hipertrofia de la disciplina, el debilitamiento físico y la fascinación por lo enfermizo. Todo ello coincide plenamente con Venecia una ciudad que exteriormente conserva una belleza extraordinaria, pero que interiormente está invadida por la enfermedad. Así se establece un paralelismo entre Venecia y Aschenbach donde ambos conservan una hermosa apariencia mientras la corrupción avanza en su interior. De este modo, la enfermedad se emplea como metáfora cultural. El cólera no funciona únicamente como enfermedad físico sino que puede interpretarse como expresión material de una descomposición más profunda. En este caso, Venecia intenta ocultar la epidemia para mantener su apariencia turística. Aschenbach hace algo semejante consigo mismo ya que pretende ocultar su transformación interior.

En su 1ª etapa el filósofo alemán pretende desmoronar las ruinas de una sociedad occidental basada en el cristianismo y la búsqueda de la verdad. Los filósofos anteriores a Nietzsche se preguntaron cómo es posible la verdad objetiva; en cambio, Nietzsche intenta buscar cuál era el valor que hace que el hombre busque siempre la verdad. Con su filosofía de la sospecha, llega a la conclusión que, tal vez, esa omnipresente búsqueda de la verdad lo que verdaderamente oculta sea un autoengaño sobre algunos aspectos de la condición humana. Por ello, rechaza no sólo el cristianismo sino también el culto a la ciencia que se extendió durante el s. XIX. En cierto modo, no existe ninguna certeza para el ser humano lo que supone la primera piedra a la hora de edificar el Superhombre. Nietzsche propone la recuperación de la ingenuidad clásica a la hora de acercarnos al mundo. Gracias a dicha posición ante la realidad, los griegos levantaron una civilización y cultura que jamás ha sido superada en Occidente.

Toda la obra de Aschenbach se encuentra marcada por la voluntad de trabajo enfocada a la configuración de una concepción del arte. Su Obra ha sido reconocida como la propia de un maestro clásico, forjador de una sensibilidad clásica. Su objetivo está directamente vinculado con el levantamiento de nuevos ideales a los que conducía la modernidad ¿Cuál es la intención de Aschenbach? En cierto modo, su renovación del arte se encamina a volver a la ingenuidad anterior, simplificar nuestro acercamiento al mundo. A pesar del reconocimiento de los lectores, Aschenbach progresivamente se irá dando cuenta de su fracaso y de su destino trágico como artista y como hombre. Como artista se ve obligado a elegir entre un arte dionisiaco -que conlleva la negación de todos los valores morales- o un arte apolíneo -engaña a los lectores porque oculta sus problemas con una fachada de belleza-. El lector es un espectador privilegiado, ya que gracias a la ironía trágica sabe perfectamente que el mundo de belleza plasmado en su obra no tiene nada que ver con el mundo marcado por el caos y la desolación que domina en todos sus escritos. De este modo, la creación artística parece como máscara configurada con el objeto de evadirse de los problemas existenciales que le acosan y que se encuentran reprimidos. En su viaje a Venecia irán surgiendo a partir de sueños o de pensamientos que en un primer momento intenta reprimir a partir del análisis ¿Para qué sirve el arte o la literatura? Tal vez, para evadirse del destino final de todo hombre: la muerte. En sus reflexiones sobre la Belleza y la funcionalidad del artista recurre al texto de Platón Fedro en el cual Sócrates habla de la concepción de la Belleza como la única vía que permite el salto del mundo de las cosas al mundo de las ideas. Inconscientemente, Aschenbach se ve reflejado en Sócrates cuando reflexiona con su discípulo Fedro (Tadzio) sobre el amor y la Belleza.

La figura de Tadzio
Tadzio se ha identificado como una presencia más de la muerte que va acechando a Aschenbach a la hora de emprender su viaje a Venecia, su último viaje del cual no es consciente en un primer momento. La belleza del efebo causa una admiración indescriptible en un primer momento, aunque progresivamente le llevará a plantearse si toda su existencia enfocada a su Obra ha tenido sentido. Al principio Aschenbach contempla al muchacho como si fuera una obra de arte griega y asea una escultura, un efebo, una encarnación de la belleza clásica y una forma perfecta. De ahí las referencia a Platón, Sócrates, Fedro y la tradición griega.

El arte se presenta como una máscara a través de la cual ocultar otros problemas personales que han ido acuciando a Aschenbach a lo largo de su vida. Se convierte en una especie de pantalla a través de la cual va proyectando sus sentimientos y su pensamiento: el reconocimiento de todo unpasado que intentaba mantener oculto.

Aschenbach al referirse a Tadzio siempre lo compara con la belleza de un efebo griego. La Belleza se había encarnado en el joven polaco. Sus páginas únicamente pueden llegar a ser un tenue reflejo de la presencia real de Tadzio.

Sus rasgos físicos enlazan perfectamente con el ideal de Belleza del romanticismo tardío, ya que en las descripciones se pone énfasis en los vínculos entre la belleza y la muerte.

A Tadzio se le va comparando con diferentes modelos de la mitología o pensamiento griego, desde Fedro hasta con Afrodita en la escena de la Epifanía de la playa cuando Aschenbach observa admirado cómo sale del agua. El narrador se detiene en el choque de fuerzas que se da entre el cuerpo que quiere salir del agua y la marea que pretende apresarlo.

Aschenbach cree que contempla la forma apolínea perfecta, pero esa misma belleza despierta en él una fuerza profundamente dionisiaca. Es decir, la belleza que debería conducir al espíritu, despierta el cuerpo. De este modo, la contemplación estética se transforma gradualmente en deseo.

Dentro de las presencias de la muerte que va surgiendo a lo largo de toda la novela ya sea en individuos, objetos o colores, Tadzio sobresale porque desde su primera aparición acompañará al escritor hasta el último momento de su vida.

Indicios de muerte
Thomas Mann va dejando desde el inicio de la novela indicios de la muerte de Aschenbach tanto a través de los paisajes o de los enigmáticos personajes que se van cruzando con el protagonista.

En la ciudad natal de Aschenbach dichos indicios cobran forma a través de la amenaza de tormenta que en el Romanticismo alcanza un signo amenazador a través del cual se manifiesta las fuerzas de la Naturaleza. Al mismo tiempo, es justo en el Cementerio del Norte donde surge por primera vez su anhelo de viajar a Venecia para descansar. Por último, el extranjero pelirrojo que se encuentra en el pórtico en el cual se encuentra esculpido dos bestias apocalípticas. Con el extranjero se introduce el tema de la otredad tan vinculado en la Grecia antigua con Dionisio.

En el barco que le conduce a Venecia se encuentra con el Hombre con barba de chivo, el falso joven que se encuentra entre los jóvenes militares y la atmósfera con la que le recibe Venecia a través del contraste entre la luz radiante y los tonos turbios y plomizos del cielo y del mar.
Otros motivos se encuentran constituidos por la semejanza entre la góndola y los ataúdes, la sensación de sofoco y putrefacción que se irá adueñando de Venecia con la llegada del siroco que facilitará la propagación de la epidemia y el vínculo directo que se realiza entre el gondolero y Caronte.

Ya a su llegada a tierra firme destaca el 1º encuentro con Tadzio donde sus reflexiones metafísicas sobre la belleza del efebo se combinan con el fétido olor de la laguna poniendo de manfiesto la omnipresencia del siroco. Ademas cabe añadir el motivo del mar vinculado con lo infinito, lo inabarcable, lo incontrolable y lo irracional. A veces, el mar aparecerá asociado directamente con Tadzio formando una única unidad al resaltar su Belleza y, en cambio, otras veces como elemento amenazador capaz de quebrar el delicado cuerpo de Tadzio. La fuerza amenazadora del mar se plasma a través del color rojizo o con la lucha entre el cuerpo humano y la marea.

La presencia de la muerte comienza a adueñarse de toda la ciudad, los síntomas se van haciendo evidentes en el protagonista. Va saliendo a la luz el ocultamiento de las autoridades que han difundido una versión de total normalidad para no ahuyentar a los turistas. Venecia aparece como Velo de Maya ya que tras su aparente belleza y tranquilidad oculta la extension de una epidemia mortal que va mermando a su población. Progresivamente, se va desvelando dicho Velo, al mismo tiempo, que el protagonista se conduce hacia la revelación de la Belleza en el momento de su agonía donde el protagonista contempla el efecto desde la orilla mientras lo conduce “hacia una inmensidad cargada de promesas”.

Conclusión
La gran tragedia de Aschenbach no consiste simplemente en enamorarse de Tadzio, sino que reside en descubrir demasiado tarde que su identidad estaba construida sobre una separación artificial entre arte frente a vida, el espíritu frente al cuerpo, la disciplina frente al deseo y la forma frente al instinto. Lo que Nietzsche había entendido como tensión inevitable entre Apolo y Dionisio, Aschenbach había intentado resolverlo suprimiendo el polo dionisiaco que al final acabó regresando.

En definitiva la ironía decisiva de Mann es que Aschenbach busca en Tadzio la perfección apolínea y encuentra detrás de ella a Dionisio. La belleza que parecía representar orden, armonía y forma termina revelando la dimensión irracional de la existencia. Por ello, Muerte en Venecia puede leerse como una reformulación moderna del conflicto que Nietzsche veía en el origen mismo de la tragedia: el ser humano necesita la forma apolínea para hacer soportable la existencia, pero debajo de dicha forma permanece siempre el fondo dionisiaco marcado por ser vital, irracional y destructivo que ninguna cultura puede eliminar completamente.

 

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